La Noche en Blanco y Negro atrajo a más de 2.000 visitantes a Turégano

Los organizadores valoran la segunda edición del encuentro musical y piensan ya en la propuesta para el próximo año

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Sonaban los últimos compases del concierto que ponía fin a más de seis horas de música en Turégano y el público aplaudía con emoción una segunda ‘Noche en Blanco y Negro’ que, promovida por la Diputación de Segovia, contó el sábado con la asistencia de más de 2.000 personas a la villa.

Con el castillo de fondo, por el escenario final fueron pasando las melodías de Camarón de la Isla, de Rachmaminov o de Beethoven, permitiendo que todos los asistentes tuviesen alguna pieza con la que sentirse identificados y propiciando así que la gran mayoría del público manifestase su satisfacción, tanto por la iniciativa como por el programa de la misma.

Quienes llevaban desde las 19:00 horas paseando por Turégano y descubriendo los cuatro pianos ubicados en la Plaza de España, la iglesia de Santiago, el castillo y las Plazas Nuevas, celebraban que después de escuchar, por ejemplo, al Dúo Hypatia formado por Elena de Santos al violín y Enrique Rivas al piano, con un repertorio compuesto de melodías clásicas, pudieran observar atentos los movimientos de los dedos sobre las teclas de Iulian Ionut Abagiu, tomando así el pulso a los temas más tradicionales de la música rumana.

El r&b, el soul, el jazz también sonaron en una noche en la que algunos recordaron las mejores bandas sonoras del cine y acabaron aplaudiendo la maestría, tanto de algunas composiciones propias de los músicos participantes, como de otras tan conocidas como el ‘Claro de luna’ de Debussy, el ‘Bésame mucho’ de Consuelito Velázquez o ‘La valse d’Amelie’ de Yann Tiersen.

Precisamente Miguel Ángel Recio, el pianista que deleitó a los presentes con algunos de los sonidos más conocidos del séptimo arte reconocía al finalizar la ‘Noche en Blanco y Negro’ que había sido “una tarde mágica, en la que todo salió a la perfección; los emplazamientos eran bellísimos, la organización estupenda con unos buenos pianos y una ambientación muy cuidada”. “Lo mejor de todo ha sido el respeto y cariño que el numeroso público ha mostrado con todos los que estábamos tocando”, añadía, subrayando así la opinión de otro de los músicos participantes, Pablo Igualada del dúo Ático G, quien manifestaba que “es un lujo participar en este festival, que tiene un encanto único”. Para concluir, el pianista consideraba que “el festival ha mejorado desde el año pasado por la variedad musical, pero manteniendo el piano como centro; creo que el público ha disfrutado más y el silencio y el respeto que ha tenido en el concierto final es digno de mención”.

A la clausura asistieron, además de las autoridades locales, los diputados provinciales Miguel Ángel de Vicente, y Sara Dueñas.

Los organizadores piensan ya en su edición del próximo año, tras los éxitos de la primera experiencia en Sepúlveda y ésta de Turégano.