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Una de las veladas más especiales en la villa es la del Festival Nacional de Jota y nombramiento oficial de la Corregidora y Damas de las fiestas. La del sábado prometía ser una agradable noche porque hasta la temperatura estaba acompañando.
El grupo local y organizador, el de Danzas Villa de Cuéllar, fue el primero en abrir el festival tras las presentaciones de María del Carmen Gómez, que habló del evento como una manifestación cultural y folclórica que vela por mantener la tradición y las raíces. El germen del grupo y el festival nació el 1983, y van XXXV ediciones haciendo de la jota algo que celebrar, una melodía y baile que precede a días intensos, los de las fiestas de Cuéllar. Así comenzó este festival, con las alpargatas y manteos de la villa, para continuar marchando al extranjero de la mano del grupo de danzas ‘Ritmos de fuego’, desde Bulgaria. Su singularidad, sus llamativos trajes de baile, sus pañuelos y sus historias llamaron la atención de todo el público, que además llenó el Patio de Armas. Puntualmente, cada año, no fallan las cientos de personas que hacen falta para colmar este bello espacio.
Siguieron los vecinos y danzantes de Valleruela de Pedraza. Su paloteo animó la noche, con unos rápidos ritmos a la dulzaina y el tamboril. Los sorprendentes trajes de los danzantes masculinos también contribuyeron a que su actuación fuera realmente vistosa.
Fue entonces cuando empezaron a caer las primeras gotas. Los cuellaranos volvían a salir al escenario para recitar un texto que hacía honor a la arraiga tradición de la jota, la resina y otros elementos típicos, cuando la lluvia comenzó a hacerse más intensa. No se recordaba otro año en el que las inclemencias del tiempo hubieran sorprendido a los asistentes, pero ellos mismos reaccionaron refugiándose bajo los soportales del Castillo. La paciencia y un espacio de aproximadamente 15 minutos dejaron paso a los propios danzantes fregando el escenario para poder continuar. Y así lo consiguieron.
Además de contar como protagonista con la Corregidora y Damas 2019, es momento de nombrar a las madrinas de las peñas y pandas oficiales de Cuéllar. Marta Gozalo por la peña La Plaga, Bárbara Martín por El Pañuelo, Raquel García por la Panda El Soto y Rocío por El Embudo fueron agasajadas con una jota por parte del grupo local. Recibieron sus bandas y un ramos de flores como obsequio, y dieron paso a uno de los momentos cumbres de la noche, la presentación oficial de la Corregidora y las Damas. Con premura, las tres jóvenes subieron al escenario del brazo del alcalde y concejales; Sara Zarzuela, Corregidora, estuvo acompañada por Carlos Fraile y recibió la banda y la montera de su predecesora, Sheyla Mayor, que ostentó el cargo en 2018. Fue Zarzuela la encargada de nombrar damas a sus amigas: primero Lucía Díez y después Sara Pesquera. Emocionadas, se fundieron en un abrazo que dio buena cuenta de la intensidad del momento.

SENTIDO DISCURSO DE LA CORREGIDORA

Normalmente, la Corregidora se dirige brevemente al público asistente en este acto, pero este año, Sara Zarzuela demostró sus dotes expresivas ante los presentes y se extendió con una bonita reflexión sobre sus 20 años de fiestas en Cuéllar. Habló de haber corrido el encierro de El Soto, disfrutado del Concurso de Bebedores de Bota de La Plaga, de las sopas de ajo de El Embudo y de haber participado en el Descenso de El Pañuelo; incluso se remontó al mercadillo de El Peque, peña ya desaparecida. Así, aseguró que estas fiestas número 21 serían las más especiales para ella. Recordó a los que ya no están, familiares a quienes les hubiera gustado verla con la montera, y ensalzó la figura de la Corregidora, en un discurso muy acorde al papel de la mujer hoy en día. Reconoció que esta no es una figura “solo para hacerse fotos”, sino que desde sus inicios, la Corregidora era una mujer culta, leída, y con saber estar. Por eso, la que será la Corregidora número 53, no ocultó la ilusión de haber sido elegida mediante el sorteo, y tuvo palabras de agradecimiento para todos los que lo han hecho posible. Así concluyó la velada, con este entrañable discurso y la melodía que más emociones despierta en los cuellaranos, la jota del “A por ellos”.