Estos amigos de Valencia y Castellón no quisieron perderse una nueva edición de ‘La Leyenda Continúa’ en Cantalejo. /marta herrero
‘La Leyenda Continúa’ en Cantalejo. /marta herrero
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La gran familia motera ha encontrado en Cantalejo su punto de encuentro anual del mes de enero. Miles de amantes de las dos ruedas se concentran este fin de semana en el campamento organizado en ‘El Hoyal’ por ‘La Leyenda Continúa’. Y tanto que continúa. A pesar de la nieve que ayer cayó prácticamente a lo largo del día en la provincia, y del intenso frío de estos primeros días del año, los moteros son fieles a esta primera cita y procedentes de todos los rincones de España, así como de otros países como Francia, Portugal, Italia y Rumanía, no dudan en subirse sobre sus máquinas, hacer cientos de kilómetros, en algunos casos miles, y llegar a su destino para pasar un fin de semana con su otra familia, la motera.

Todo está perfectamente organizado en Cantalejo para que los moteros lleguen, monten sus tiendas de acampada, aparquen sus motos, y en torno a una hoguera, gracias a las cerca de cien toneladas de leña aportadas por el Ayuntamiento de Cantalejo, se cuenten sus experiencias y aventuras sobre la moto, y cerveza o refresco en mano, pasen las horas sin que el frío se haga notar. No faltan en el programa de actividades organizado por ‘La Leyenda Continúa’ las rutas y excursiones por los pueblos amigos de la zona, hasta San Pedro de Gaíllos, Turégano, Sacramenia y Segovia. De hecho, hoy en la carretera, desde Cantalejo hasta la capital, se veían numerosos moteros disfrutando sobre sus motos y del bello paisaje. Tampoco han faltado este año, la Gran Fiesta del Año Nuevo Motero y el Desfile de Antorchas en homenaje a los moteros fallecidos, este año en recuerdo del gran Ángel Nieto. Y como no, la exhibición del stunt Emilio Zamora en Sacramenia, y los conciertos, con el gran Sherpa (ex Barón Rojo) el viernes por la noche, junto a Standby, y Sinloco, Bluedays y Tennessee, hoy por la noche.

La organización, las actividades, el entorno y el encuentro con los viejos amigos son atractivos más que suficientes para que cada año la concentración de Cantalejo sume más gente. Este año se esperaban hasta 9.000 personas; quizás no hayan sido tantas, pero los que estaban, la mayoría repetían, y lo más probable es que regresen el año que viene. Es el caso, por ejemplo, de Pablo, de Ávila, y Víctor, de A Coruña, el primero ya conocía Cantalejo, aficionados a este tipo de encuentros desde hace años. Junto a ellos, las protagonistas de la concentración, las motos, en este caso, una BMW 1200 GS y una Kawasaki ZX6, bien tapadas frente a la lluvia y la nieve, y preparadas para salir a la carretera en cualquier momento.

Muy cerca de ellos tienen montado su campamento el grupo ‘No hay frío’, procedentes de Valencia y Castellón, con algún veterano de las motos entre ellos, que ayer celebraba veinticinco años de la primera vez que estuvo en la concentración de Tordesillas, con los ‘pingüinos’. Y así siguen considerándose, por eso de celebrarse el encuentro en enero. “Si no, seríamos los delfines”, comentan entre risas. Amabilidad, buen rollo y camaradería caracterizan a los moteros, que no dudan en posar para hacerse una foto, aunque sea bajo la nieve, y contar sus experiencias sobre la moto. Alegría y felicidad es lo que irradian estos grupos, en su mayoría masculinos, alguno incluso porque nunca había visto nevar.

Y de la costa levantina al interior manchego. Cantalejo alberga este fin de semana a personas de distintas comunidades, pero con una pasión común, la moto. Tampoco han dudado en volver a Segovia este año ‘Los Húsares’ de Ciudad Real, ‘Los Mineros’ de Puertollano y ‘No nos pilla el radar’ de Daimiel, unos setenta moteros, con uno de los chiringuitos más amplio del campamento, en el que no se sentía el frío, todo lo contrario, calor en buena compañía.

No faltan en estas concentraciones familias de moteros, a los que el gusanillo por la moto ha ido pasando de generación en generación. Por allí desfilaba feliz sobre su minimoto Raúl, un pequeño de Madrid, acompañado de sus padres y sus hermanas, también moteros, aunque este año se han repartido entre el coche y la moto para poder desplazarse todos juntos. Y dos parejas de Valencia, también viajan juntos a estos eventos desde hace años, “porque somos pingüinos”.

Satisfacción en ‘La Leyenda Continúa’ por el desarrollo de esta tercera concentración en Cantalejo, que a pesar de las malas condiciones meteorológicas ha logrado un nuevo éxito de organización. Y satisfacción también en la localidad y en la comarca, por la llegada de los moteros. Ayer se veían en todos los bares de Cantalejo motos de todas las marcas aparcadas, una bella muestra del poderío de estas máquinas.