Generaciones de paloteadores de Tabanera del Monte se reunieron el pasado fin de semana en una comida. / el adelantado
Generaciones de paloteadores de Tabanera del Monte se reunieron el pasado fin de semana en una comida. / el adelantado
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Resistencia, aguante y fuerza son las características que pueden definir la danza del paloteo de Tabanera del Monte. “Nuestro paloteo es más de golpe que de baile”, añade Juanma Méndez Gómez, paloteador orgulloso de una de las tradiciones más importantes de su pueblo, que junto a su abuelo Andrés Gómez, de 87 años, también paloteador, asistió el pasado fin de semana al primer encuentro-comida de paloteadores de Tabanera del Monte, en el que se reunieron generaciones de hombres que han tenido la oportunidad de bailar esta danza algún año, en las fiestas de su patrón, San Juan, uno de los días grandes para los paloteadores de Tabanera del Monte.

“Las danzas de paloteo son una manifestación folclórica muy extendida en la península ibérica, y ejemplo de ello es la provincia de Segovia. Conservada en la tradición oral de dulzaineros y danzantes, ha visto cómo el paso de los años a lo largo del siglo XX ha borrado de la geografía segoviana casi la mitad del legado que se poseía de estas danzas”, explica la musicóloga Fuencisla Álvarez Collado, en uno de sus artículos. No es el caso de Tabanera del Monte donde desde hace más de 300 años, al menos, esta tradición pasa de generación en generación. Estas danzas están ejecutadas por ocho danzantes y están acompañadas por la dulzaina. Tabanera del Monte representa sus danzas siempre el domingo más cercano a San Juan Bautista, en la procesión que en honor al santo se realiza por las calles del pueblo. Con el paso de lo años, Tabanera no ha modificado prácticamente ni la indumentaria, ni el repertorio, ni la letra de sus paloteos. “Siempre son siete bailes”, explica Juanma Méndez. Se trata, de acuerdo a Fuencisla Álvarez de: ‘La reverencia’, ‘La viudita’, Los oficios’, ‘La panadera’, ‘El clavito’, ‘La rosa en el palo verde’ y ‘Las palomas de Madrid’. En su primer encuentro, que congregó a más de cincuenta paloteadores desde los años 50, todos tuvieron la oportunidad de firmar en el libro de honor, y se entregaron varios diplomas a los que han estado en el grupo más de 10 años, y también a todos los paloteadores de más de 70 años. También tuvieron un recuerdo para Carlos ‘el dulzainero’, que les acompaña desde hace 20 años. Y para terminar la fiesta, bajaron en procesión hasta la estatua al paloteo, donde dejaron flores y guardaron un minuto de silencio por los paloteadores que ya no están.