Este es el grupo de vecinos y colaboradores que han recuperado la fuente y su entorno. / a. pinela
Este es el grupo de vecinos y colaboradores que han recuperado la fuente y su entorno. / a. pinela
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En los pueblos los símbolos forman parte de la identidad. Así ha sido siempre. Una imagen de un santo, un viejo edificio, un rincón de la infancia, las fiestas en sí, aquella persona que guía, que une, que tira de los demás. En este tipo de cosas, une el pueblo. Y en torno a ese tipo de referencias ofrece cariño, recuerdo y también unión.

En Etreros, pueblo que dista de la capital algo más de treinta kilómetros, y forma parte del municipio de Sangarcía, esos símbolos están bien arraigados entre la población. Y sobre uno de ellos los vecinos y residentes han puesto especial empeño en esta última época, la fuente de los Haces.

De la ilusión de los más de 80 vecinos y residentes en época estival partió hace más de un año el objetivo de restaurar la legendaria fuente. Y todos a una. Algunas personas aportaron su maquinaria, otros acercaron las piedras para su reforma, algunos limpiaron la zona, que se encontraba llena de juncos y maleza, y los más avezados en albañilería recuperaron el arco de la misma, que estaba partido. Así se fueron poco a poco modelando los trabajos para recuperar el ornamento ovalado de una fuente de la que mana agua desde hace más de tres siglos, según comentan. En su entorno, se colocó una mesa de piedra, se sembraron flores, y no tardando mucho se colocarán unos bancos de piedra.

“La fuente forma parte de la tradición del municipio, dada su localización entre los pueblos de Etreros y el vecino Cobos de Segovia. A la misma acudían personas de ambas localidades, para cubrir sus necesidades, bien en el campo, o acercándose desde los pueblos para el abastecimiento, que lógicamente aminoraba en verano. También su discurrir servía para que las mujeres lavaran la ropa en la correntía de agua, incluso que el ganado transitara por la zona surtiéndose del líquido elemento”, explica un vecino.

Su nombre es de suponer que tiene su origen en la siega, en la cosecha de los campos próximos, y la cercanía del manantial, que a lo largo de su historia ha saciado la sed de segadores y gentes del campo, que en su labor de formar haces (haz de trigo o cebada segadas y agrupadas y atadas en el centro), hicieron que su significado y trabajo también retornara al manantial.

Hay que señalar que la fuente de Los Haces está situada junto al arroyo de Abad don Blasco y no se reformaba desde 1949, según rezaba la última inscripción.

De ese empeño especial para recuperar el entorno, tiró la Asociación Fuente de Los Haces, encabezada por los dos dirigentes que la representan, Juan Félix Tirado y Juan Manuel Aguado. A ellos, a los vecinos, al lugar, y a Etreros, dedicó una bonita poesía el vecino Doroteo Callejo, de 90 años de edad, que fue recitada en honor a la consecución final del objetivo, el pasado mes de septiembre, recordando en su texto el mérito de su rehabilitación, su pasado, el sabor agradable, y los buenos cocidos que con su agua se hacían.

Junto a la emblemática fuente, se situó un cartel informativo que aporta un interesante apunte histórico: “La falta de manantiales en este lugar, la hicieron muy necesaria en los meses de verano. En 1751, el Ayuntamiento de Cobos pagaba a un vecino para que la cuidara y vigilara, y que los vecinos del pueblo pudieran tomar agua de ella”.

De esta manera, se cumplió la ilusión de los vecinos, que retornan de nuevo al paraje habiendo cumplido con lo que fue su intenso pasado, y una fuente que les volverá a guiar y a retornar con su historia más que centenaria.