Imagen del equipo directivo de los departamentos de Asuntos Sociales y Deportes de la Diputación provincial. / KAMARERO
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La búsqueda de la excelencia y la calidad en los Servicios Sociales ha marcado la hoja de ruta del Área de Asuntos Sociales y Deportes en los últimos ocho años. Esta circunstancia se ha visto afianzada desde que en abril de 2016 se presentara la Estrategia 20.20, un documento que marca las líneas maestras que guían actualmente la construcción del futuro sistema de gestión de calidad de los Servicios Sociales de la Diputación. Esta parte más técnica, en la que se encuentran inmersos los trabajadores de Servicios Sociales de la institución provincial se concentra en el Compromiso 20.20, que es la expresión concreta de los diez principios rectores que definen el modelo de los Servicios Sociales en el que se cree y por el que se apuesta desde la institución, que a su vez motivan 30 compromisos a llevar a cabo en la perspectiva 2020.

Con este documento de base se han producido importantes cambios durante los últimos años, no sólo en metodología de trabajo sino en reestructuraciones que sobre todo han afectado a los cuatro centros residenciales que dependen de la Diputación de Segovia: el CSS ‘La Fuencisla’, el CAMP ‘El Sotillo’, la Residencia de Mayores ‘La Alameda’ y el Centro ‘Juan Pablo II’. A ellos se incorporó también la Casa de Acogida para mujeres víctimas de violencia de género ‘La Alborada’, que comenzó a funcionar en 2016.

Esta reestructuración se ha producido a nivel organizativo, fijando la lupa en un nuevo modelo de atención centrado en la persona y en el que el profesional de referencia ha adquirido un papel fundamental, lo que ha hecho necesario un esfuerzo en materia de contratación. Además, este modelo ha venido aparejado de la puesta en marcha de diferentes unidades de convivencia, un concepto que ha dado un giro radical al modelo residencial tradicional que resulta más impersonal, explicó ayer el presidente de la Diputación, Francisco Vázquez, quien estuvo acompañado del diputado responsable del Área, Miguel Ángel de Vicente.

Las unidades de convivencia consisten en habilitar, dentro de la propia residencia, espacios más pequeños en los que conviven un número reducido de residentes, que reciben una atención más personalizada en zonas comunes adaptadas y con profesionales de referencia, siempre los mismos. De esta manera, la primera de ellas se puso en marcha en el CSS ‘La Fuencisla’; ‘La Alameda’ cuenta ya con dos unidades de este tipo; cinco tiene el Centro ‘Juan Pablo II’ adaptadas a las necesidades de los menores por rango de edad y una funciona ya en el CAMP ‘El Sotillo’, siendo una importante novedad en la atención a los discapacitados psíquicos.

Cambios

Esta reestructuración organizativa ha venido aparejada de la arquitectónica y medioambiental y, en este sentido, los centros han experimentado una transformación radical con el objetivo de hacer más agradable la estancia cotidiana de los residentes dentro del marco institucional pero con una sensación de hogar que antes no existía. “El esfuerzo económico de la Diputación provincial en este sentido ha sido notable, no sólo con la implantación de las unidades de convivencia sino con el mantenimiento y modernización de las instalaciones existentes”, señalan desde la institución.

No obstante, si algo marca el camino del Área, sin duda es los diferentes programas que se desarrollan desde el mismo. En materia de servicios sociales, los técnicos de CEAS llevan a cabo 27 programas, once de ellos de intervención y otros dieciséis de intervención comunitaria. En concreto, se trata, del Servicio Atenpro, las ayudas de emergencia social, los equipos de promoción y autonomía personal, el programa Crecemos, el de apoyo a familias, el de atención prenatal y de la primera infancia a familias con dificultad social, o el de inclusión social.

También están el de ayuda a domicilio, la teleasistencia, el servicio integral de apoyo a familias en riesgo de desahucio, la valoración y atención a la dependencia, la unidad de intervención educativa, los programas de intervención grupal y comunitaria, las aulas de manualidades y las aulas sociales.

Además, la capacitación familiar, la competencia social y crecimiento personal, el concurso provincial de belenes, construyendo mi futuro, la formación de cuidadores no profesionales, Narra tu vida, y el ocio preventivo para menores y jóvenes.

Y, por último, el de resolución de conflictos comunitarios, los talleres de cooperación de desarrollo y los de prevención de la violencia de género, las campañas contra la violencia de género, y el proyecto de promoción y el de apoyo al voluntariado en la zona rural de Segovia.