Francisco y Eduardo Arandilla, propietarios de la condecorada explotación Ibéricos Valcorba en 2018 y 2019. / c.n.
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Francisco y Eduardo Arandilla vuelven a estar de enhorabuena al haber apostado por la máxima calidad en la explotación del porcino, por cuidar su granja día a día y trabajar con constancia. En los recientemente otorgados Porc d’Or, los premios organizados por el IRTA y en los que participan más de 900 explotaciones evaluadas, la suya, Ibéricos Valcorba, ha obtenido bronce y oro este 2019.Una de las nominaciones ha sido en tasa de partos: el porcentaje de cerdas que llega a parir de las inseminadas. Sus resultados revelan que de cada 100 llegan un 95,65%, un dato excelente teniendo en cuenta un incremento de casi un punto respecto al año anterior, cuando también obtuvieron reconocimiento. Su otra nominación y premio pertenece a la categoría de nacidos vivos, y se sitúan en 8,8 puntos; la media del ibérico se establece en 8, y ellos lo superan en casi otro punto: casi un lechón más por animal. Estas cifras no son fruto de la causalidad, sino de la paciencia en la inseminación, el cuidado al milímetro, el trato, el manejo y los detalles en explotaciones como esta, dentro de la categoría de más de 901 animales.

Los hermanos Arandilla, procedentes de Carbonero El Mayor, se iniciaron en este sector casi siendo niños y a cargo de un cebadero familiar. Tras años de formación -Veterinaria y Biología-, se les presentó una oportunidad única en la localidad de Bahabón. La valentía de apostar por lo rural y por cambiar de la actividad de cebo a reproducción (con el valor añadido que supone, también en lo económico), los ha llevado hasta aquí. Estaban dispuestos a crecer, incrementar el número de cebos lentamente, con mucha consciencia. Después de trabajar en el sector, en labores muy paralelas, la oportunidad llegó y se lanzaron. La posibilidad se les abrió con las instalaciones pero le sumaron sus conocimientos y un equipo con muchas ganas y que ofrece un altísimo rendimiento.
Así han llegado a formar sus granjas, divididas en gestación, partos y destete. Trabajan por zonas y por fases, desde la alimentación de las cerdas hasta el procesamiento de lechones. La atención puesta en su labor les ha llevado a ser PRRS y microplasma negativo, un estatus excelente en bioseguridad. Y después de este reconocimiento en los Porc d’Or, el objetivo es mantenerse, “con toda la dificultad que eso conlleva”. “Si la genética mejora muchísimo, quizá el día de mañana se podría incrementar el número de nacidos vivos, siempre sin romper la burbuja”, indica uno de los hermanos, que hace ese paralelismo a la hora de explicar la labor lograda en la granja.

Eduardo y Francisco reconocen que el cerdo y su calidad a nivel provincial están a muy buen nivel; Segovia es tercera a nivel nacional, España es primera en Europa y tercera en el mundo, lo que da buena muestra del potencial. El nivel de exigencia en España, impuesto por la Unión Europea, también es muy alto. Aseguran que esto “nos llevará a ser los mejores y nuestro producto, en calidad, también lo será”. Además la profesionalización, seguridad y tecnificación están llevando a una competitividad muy positiva.
No obstante hay una parte menos favorable y reconocen también que la burocracia es algo que resta en este ámbito. Cuentan que alguien que quiera emprender en este sector “lo tiene muy complicado en lo económico y burocrático”. “Es muy lento, tienes que estar muy empeñado o tener una gran oportunidad para meterte en ello”, indican. Hacen falta más ayudas económicas, más rápidas, es un hecho, pero aseveran que con agilizar los trámites y gestiones ya se conseguirían grandes avances.

Según lo cuentan, la suya es una aventura con suerte pero también llena de esfuerzo en un sector muy denostado. Confirman que la idea de granja, de agricultor y ganadero, ha cambiado totalmente con la mecanización, y que los estereotipos de antes ya no valen. Así apostaron por esto, de lo que han hecho su pasión Aunque son conscientes de aquello que dicen los padres de “tú estudia y vete fuera”, ellos lo han hecho y han vuelto, “porque creemos que la oportunidad está aquí dentro, con más calidad de vida, menos costes”. Ibéricos Valcorba eleva el porcino a niveles de excelencia pero además, demuestra que el sector primario es absolutamente moderno y que lo rural sigue siendo una garantía.