Gema Panizo y Óscar Tardón con sus hijos Alejandro, Alba y Vera.
Gema Panizo y Óscar Tardón con sus hijos Alejandro, Alba y Vera. / E.A.
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Gema Panizo y su marido, Óscar Tardón, lo tenían claro desde un principio, que lo más importante en su familia, era la educación de sus hijos. Por eso no dudaron en dejar atrás sus trabajos y vida en Alcobendas (Madrid) para vivir en Palazuelos y que sus hijos pudieran ser educados en la comunidad de aprendizaje de Valsaín, en el CEIP ‘La Pradera’.

Primero fue él quien pidió una excedencia en su trabajo como químico para dedicarse a la agricultura en la empresa familiar, en Segovia. Tras unos años yendo y viniendo a diario decidieron venirse todos juntos a cambiar de vida. Así, Gema se pidió otra excedencia en el laboratorio donde trabajaba e hizo las maletas de sus tres hijos: Alejandro, de seis años, y Alba y Vera, de tres.

La educación de sus hijos era primordial y por eso realizaron un arduo trabajo de campo buscando un colegio adecuado, que fuera “respetuoso y un poco alternativo, que tuviera un modelo sostenible y no estuvieran toda la clase sentados haciendo fichas”, explica la madre. Desde que nació su primer hijo lo buscaba, pero no lo encontraba. Tuvieron conocimiento del modelo educativo de Valsaín y la directora del centro les invitó a vivir una mañana en el colegio y quedaron prendados.

Sintieron ese “feeling” que les hizo decidirse. “No hay colegio perfecto 100%”, reconoce Gema, al tiempo que explica que “van a ser muchos años en el centro, por lo que tenemos que estar a gusto. Además, hay que ser consecuente porque si no se lo transmites a los niños”. A partir de ahí buscaron casa, y lo más cercano fue Palazuelos.

Centro abierto

Lo que terminó por convencer a estos padres comprometidos fue “la metodología que utilizan, el ser un colegio pequeño, la cercanía y que tú puedas entrar en el centro siempre que quieras. No es como otros coles, que son de puertas para dentro, que tus hijos llevan otra vida que de la mitad no te enteras”. Aquí, continúa relatando “es totalmente abierto, yo sé lo que hacen y puedo hablar con los profesores por la mañana”. Además, “era muy importante para mí que pudieran moverse, que fuera una educación vivencial”.
Y es que, en el caso de su hijo mayor, que ahora tiene siete años, en su anterior colegio, en primero de Primaria, tenía 14 libros y aquí solo tiene tres. En primero y segundo de Infantil ni siquiera tienen y trabajan por proyectos.

Proyectos

El modelo de Educación ‘por proyectos’ es interactivo y mucho más atractivo para los escolares. Por ejemplo, en Infantil están estudiando a los romanos y, en vez de tener un libro, el profesor les saca fichas. El currículum, lo que van a aprender al final, es lo mismo, pero la manera es bien distinta. Es el profesor el que va montando el tema, según va viendo los intereses de los niños y así “ellos lo trabajan mucho más activamente”, detalla la madre, que también es voluntaria de la comunidad de aprendizaje.

“Aprenden con fichas, hicieron un casco romano, han visto películas, buscan información para conocer la historia de Rómulo y Remo… No tanto basándose en un libro”. En el casi de Infantil, por ejemplo, relata Gema “estudiaron el tema de los dinosaurios y Juan, el profesor, les preguntó qué querían saber de ellos y lo que ya sabían y, a partir de ahí, fueron tirando del hilo, investigando y lo hacen súper motivados porque es lo que realmente ellos quieren saber, no lo que les imponen”. Además, termina contando, “aquí salen más tranquilos porque no han estado toda la mañana sentados si no que entran, salen, se mueven…”, y hacen muchas excursiones.

El colegio está abierto permanentemente, incluso los fines de semana, lo que lo convierte en un punto de reunión para todos los niños.

Con respecto al cambio de ambiente por mover la residencia familiar de Alcobendas a la provincia de Segovia, Gema Panizo destaca “la acogida de la gente, que en ningún momento nos hemos sentido solos y siempre ha habido alguien para guiarnos. Sí que echamos de menos algunos servicios que teníamos allí, pero, al final, la vida que haces, la haces en tu barrio. Además, aquí las distancias son más cortas y tenemos más tiempo libre para disfrutar de la familia”.