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La edificación, que data del siglo XIX se encuentra en muy mal estado y la casi totalidad del tejado ha desaparecido. Y el estudio patológico que encargó la ‘asociación artístico-tecnológica de amigos del vidrio en La Granja’ ha puesto de manifisto que, en dos años más, desaparecerá y el edificio, previsiblemente, se derrumbará.

El presidente de la asociación, Ricardo Hernanz, confía en que no suceda y, por ello, hace varios meses, empezó los trabajos para que se convirtiera en BIC y así poder protegerlo.

La primera fase del proyecto, en la que tenía que realizarse un levantamiento de planos ya ha sido concluída por parte de José Mata, que, con un dron en su interior (ya que no se puede acceder al edificio por estado), manifestó que está muy dañado.

“Ahora estamos en la segunda fase, que consta de tres partes”, explica el presidente de la asociación, Ricardo Hernanz. La primera de ellas se trata de realizar catas para ver por dónde transcurría el arroyo.

Se trata del estudio en suelo, es decir, de la realización de catas para saber por dónde iba la cacera (el río artificial por el que llegaba el agua hasta el edificio para hacer funcionar la revolucionaria máquina de pulimento).

La segunda se trata de un estudio histórico (encargado a dos doctoras en historia, una de ellas, Paloma Pstor, la presidenta de la Fundación Centro Nacional del Vidrio).

Además, en esta segunda fase la asociación ha encargado un estudio en suelo, es decir, de la realización de catas para saber por dónde iba la cacera (el río artificial por el que llegaba el agua hasta el edificio para hacer funcionar la revolucionaria máquina de pulimento).

La tercera de las partes de esta segunda fase se trata de un estudio actual, del siglo XX, para determinar los usos que ha tenido el edifici, ya que se sabe que a finales del siglo XIX dejó de pertenecer a la fábrica de vidrio y fue, entre otros menesteres, un establo.

Para 2018

Toda esta documentación es necesaria para que nos puedan conceder el BIC y así protegerlo”, asegura Hernanz, que desvela que “el Ayuntamiento granjeño les ha otorgado una subvención de 2.000 euros, pero necesitan bastante más”. El dinero de la Diputación y de la Junta de Castilla y León no ha sido pobible en 2017, pero confía en que “aportando toda la documentación, verán que no es una quimera, y volveremos a negociar para lograr su ayuda en 2018”. Si todo va bien, zanja Hernanz, “toda la documentación estará disponible en el primer trimestre del año”.

FuenteLorena Sanz
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