Francisco Javier González Sanz es geólogo y actualmente trabaja para el Instituto Geológico Minero. / IGME
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Francisco Javier González Sanz nació en Segovia pero siempre estuvo ligado al Real Sitio por algunos de sus antepasados, y sus asiduas visitas al municipio, que provocaron el desplazamiento definitivo de toda la familia a este lugar. Su interés por la mineralogía apareció a los trece años, y se fue intensificando durante la educación secundaria obligatoria, eligiendo la geología como su disciplina de estudio en la Universidad de Salamanca. Actualmente vive en Madrid, es doctor con la tesis titulada ‘Depósitos minerales submarinos en el golfo de Cádiz y la Antártida’, y trabaja para el Instituto Geológico Minero (IGME), institución que acaba de impulsar el proyecto ‘Explosea’ para investigar el fondo del Antártico y detectar posibles emisiones submarinas que afecten al cambio climático. Sanz, como participante en este proyecto, responde algunas cuestiones sobre su experiencia desde el océano.

¿En qué consiste ‘Explosea’?
En el IGME tenemos un área de investigación sobre geología marina, donde existen proyectos ceñidos a distintos planes del Estado e internacionales. El proyecto ‘Explosea’ está financiado por el plan estatal de investigación I+D+i, tiene 4 años de duración y dos fases o áreas de trabajo. La actual es en la Antártida, desde el 16 de febrero al 18 de marzo, y la siguiente será en junio, en la región geográfica de la macaronesia -las Islas Canarias y las Azores.

Se trata de un proyecto internacional, con especialistas de Portugal, Rusia, Austria o Perú, y está dirigido por Luis Somoza, profesor de investigación en esta institución, en el Departamento de Geología y Cartografía Geológica Marina. El objetivo de la expedición, a bordo del Hespérides, es descubrir cómo se forman determinados tipos de depósitos submarinos en relación a las emisiones de las fuentes hidrotermales o volcanes, también bajo el mar. Estos liberan aguas muy calientes plagadas de gases que pueden afectar a su entorno, y nuestra idea es determinar cómo repercuten las emisiones a la biodiversidad y la mineralogía de alrededor.

¿Por qué estas emisiones pueden tener relación con el cambio climático?
En la Antártida hay un inmenso volumen de hielo. Con los efectos del calentamiento global y las propias erupciones volcánicas submarinas esta capa se puede descongelar, desprendiendo de su interior gas metano proveniente de la descomposición de materia orgánica, acumulada durante cientos de miles de años. Ese metano retenido en una estructura de hielo se libera y llega a la atmósfera suponiendo el gas más perjudicial, por encima del CO2. Asimismo, queremos averiguar la naturaleza de las emisiones volcánicas, si existen o no trazas de metano que incidan en este problema.

¿Cuál es su método de trabajo?
Nosotros trabajamos a turnos las veinticuatro horas al día, a bordo del Hespérides, el buque ocenográfico de la armada española. Emplear un buque de expedición supone una inversión muy grande, por ello debemos aprovechar cada minuto. Hacemos guardias de cuatro horas por la mañana y por la noche, y el resto del día hacemos nuestra vida normal, sólo que en el barco.

La flota cuenta con distintos equipamientos de geología, geofísica y geomuestreo para tomar muestras del suelo marino y después analizarlas en los laboratorios habilitados para tal fin en el buque. Nosotros como tal no nos sumergimos, ya que las temperaturas del agua son demasiado bajas y los trabajos se realizan en profundidades de hasta mil quinientos metros.

¿Han obtenido algún resultado de su investigación hasta el momento?
Estamos encontrando actividad de salida de fluidos en algunas zonas, algún volcán nuevo… Tendremos más datos cuando se haga el balance. Lo que sí es cierto es que estamos obteniendo buenos datos por el “relativo” buen tiempo, y digo relativo porque no se sube de los 4 ó 5 grados por el día; pero las condiciones son favorables, con el mar tranquilo.

La ciencia va lenta y se debe guardar cierta confidencialidad para poder trabajar con la información. No obstante en la página web del proyecto hay fotos y un blog en el que se recogen, a modo de cuaderno de bitácora, nuestros avances de cada día.

¿Cómo valora su participación en el proyecto? ¿Se siente satisfecho?
Es un privilegio para cualquier persona. Estamos en uno de los pocos lugares sin tocar por la humanidad, algo muy difícil de encontrar y disfrutar por cualquiera. Aquí llegan algunos barcos de turistas pero a precios desorbitados que pocas personas se pueden permitir. Es cierto que a veces las condiciones son duras, trabajas sin descansar, echas de menos a tu familia y tu hogar… Pero no deja de ser satisfactorio poder realizar este trabajo junto a tantos expertos.