javier herrero
Javier Herrero, en el callejón de Las Ventas. / LAS-VENTAS.COM
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Nacer en Cuéllar y caer en las redes de la tauromaquia es condición ‘sine qua non’ en la partida de origen. La villa respira toros. Desde la Suelta en los corrales del Cega hasta el albero del coso, pasando por las Máquinas, el Embudo o las Parras. Sus encierros son el ADN de un pueblo, grabado a fuego. Un ritual regado con el previo baile de la Rueda y su dulzaina y tamboril. Todos al unísono. ‘A por ellos’.

Entre la muchedumbre y la algazara, un hombre camina en silencio. Más fuerte que nadie. Con el sentimiento a flor de piel al paso de los animales, pero distante a la fiesta. Sumido en su propio compromiso. Con otros ojos, con la misma mirada. Es Javier Herrero (1984), profeta en su tierra. El torero local vive los días en honor a la Virgen del Rosario de forma diferente. Al miedo de las carreras mañaneras que trae el horizonte cuellarano, se suma la tensión de torear por la tarde. El miércoles.

Con el objetivo focalizado de lleno, el diestro repasa su corta pero notable temporada y las sensaciones con las afronta su cita en la feria. Sereno, consciente y aperentemente relajado, explica: “Toreando se vive desde otro punto de vista. Como cuellarano, cuando era más joven, sí corría los encierros, pero ahora al estar dedicado profesionalmente al toro tengo que estar preparado y en condiciones para la corrida que tengo”. Para ello, lleva meses de entrenamiento físico, de salón y en el campo. Jugar en casa puede ser un plus o un hándicap. Para el cuellarano es “un punto añadido -señala-”. “Torear ante tu gente supone una presión mayor, ya que dentro de tu concepto hay que innovar y hay que seguir triunfando para volver”.

El rédito en la villa tiene recompensa y se ha convertido en habitual que los triunfadores vuelvan al próximo año. Siguiendo estos patrones, Herrero, David Mora y la ganadería de Lagunajanda repiten en el abono por tercer año consecutivo, para compartir cartel con el sevillano Daniel Luque -que finalmente sustituye a Álvaro Lorenzo-. Sobre el envío de la divisa gaditana -encaste Domecq, vía El Torero-, sostiene: “Es una corrida seria y muy bien presentada, algo por encima de lo que se ha traído años anteriores. Ya ha demostrado que embiste y llega en buen momento. Además, responde a la exigencia del encierro”; y subraya: “No hay ninguna feria como la nuestra en la que se exponga tanto al toro por la mañana”.

El espada llega a esta cita tras cortar tres orejas en la plaza abulense del Valle del Tiétar de Sotillo de la Adrada y firmar actuaciones destacadas en los festivales de El Escorial y Navalmanzano. De cara al tramo final del curso y las próximas fechas que tiene remarcadas en rojo en su agenda, comenta: “El triunfo en Sotillo fue reconocido por profesionales del sector y el teléfono sonó bastante, aunque luego finalmente no me pusieron. El 9 de septiembre regreso a Sotillo -en un duelo ganadero con los hierros de José Escolar y Daniel Ruiz-. Además estoy pendiente de cerrar una tarde más”; y apunta: “Siempre es bueno que apuesten por toreros de la tierra”. Mes importante para Herrero en su octavo año de alternativa. A por ellos.