La Guardia Civil realizó la operación en varias provincias y abrió actas a varias empresas y profesionales./ el adelantado
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La Guardia Civil, junto con la Secretaria General de Interpol, en colaboración con Europol, ha coordinado una operación de alto impacto a nivel internacional denominada Opson VIII, centrada en la lucha contra la falsificación, adulteración, venta, etiquetado, comercio o distribución ilegal de productos alimenticios y el fraude económico.

Como resultado de este trabajo en todo el territorio nacional se han intervenido 340 toneladas de alimentos y bebidas potencialmente perjudiciales para la salud. Cuatro toneladas se han intervenido en la provincia de Segovia, según informó ayer la Subdelegación del Gobierno en Segovia.

En total hay 35 personas detenidas ó investigadas y se han realizado más de 2.500 controles e inspecciones en tiendas, mercados, aeropuertos, puertos marítimos y polígonos industriales, en los que se han formulado más de 1.500 infracciones administrativas y 13 infracciones penales, en todo el territorio nacional.

En el marco de este operativo, la Guardia Civil de la Comandancia de Segovia, a través de su Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) ha inspeccionado varios establecimientos de esta provincia dedicados a la elaboración y distribución de alimentos. Dichas actuaciones se han realizado de forma conjunta con los Servicios Oficiales de Inspección de Sanidad de la Junta de Castilla y León.

A petición de la Red Europea de Fraude Alimentario este año la operación se ha centrado en los productos de uso diario como carne, pescado, huevos aceite y especias, etiquetados como ecológicos.

Las inspecciones también han estado dirigidas al control de los comerciantes mayoristas de comestibles. Durante el transcurso de las mismas, en un almacén de distribución de alimentos los efectivos del Seprona, junto con los inspectores de Sanidad, localizaron una gran cantidad de productos con la fecha de caducidad o consumo sobrepasada mezclados con otros dispuestos para su reparto a comercios de venta al público. Igualmente se encontraron alimentos que no estaban mantenidos a la temperatura adecuada.

Por dicho motivo se procedió a la inmovilización de un total de 4.360 kilogramos de productos alimenticios por no ser aptos para el consumo humano. Entre ellos había derivados lácteos, embutidos y otras carnes, conservas y bollería diversa, siendo los mismos retirados del mercado, procediendo posteriormente a su destrucción.
Como consecuencia de estos hechos, se han formulado las correspondientes denuncias que darán origen a los oportunos expedientes sancionadores por parte de las Administraciones competentes.

En los últimos años existe una amenaza relevante en Europa, y también en España, relativa al fraude alimentario, que abarca una variada casuística en la que destaca la elaboración y distribución de productos falsificados o de baja calidad. Este año han participado 78 países en la octava edición de la operación Opson, aumentando cada año el número de países involucrados (67 países en 2018). En este operativo han participado miembros de Policía, Aduanas, así como Organismos públicos y privados en material de control de alimentos.