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Hartos. En Tanarro están hartos. Sus vecinos llevan tiempo denunciando que el pueblo se encuentra en una situación “tercermundista”, sin ni siquiera una calle asfaltada. Pero la última nevada ha sido la gota que ha colmado el vaso. La única niña residente en el pueblo, de ocho años de edad, ha estado una semana sin poder ir a a clase en Sepúlveda, por la imposibilidad de que el autobús escolar accediera al pueblo.

“Lo que más me ha molestado —señala África Sarasa— ha sido las alternativas que nos daba el alcalde de Sepúlveda [Ramón López]: o llevábamos la niña a Perorrubio o que se quedara en casa”. “Comprendo que ha sido una gran nevada, y que había que atender a muchos pueblos, pero no que no se hayan limpiado los accesos a Tanarro”, prosigue. Pero, para colmo de males, las máquinas quitanieves que pasaban por la carretera ‘general’ cercana han ido depositando la nieve en las entradas al pueblo, lo que ha terminado de bloquear a Tanarro.

Perteneciente al Ayuntamiento de Sepúlveda, Tanarro es un pequeño pueblo, con seis residentes en días laborales, cuya población se multiplica los fines de semana, hasta alcanzar las 40 personas. En los últimos años, la asociación cultural ‘Santa Bárbara’ ha desarrollado diversas acciones con la intención de revitalizar el pueblo. “Queremos dar vida a Tanarro”, señala Julio Ramírez. Así, se han recuperado las fiestas patronales en honor a Santa Bárbara, se celebra el ‘Día del Árbol’ realizando una plantación, los vecinos limpian el pueblo, y en Navidad participan en el Concurso de Belenes de la Diputación.

A pesar de su pequeñez, Tanarro se resiste a caer en el olvido. En una carta entregada el pasado martes al presidente de la Diputación, Francisco Vázquez, la asociación ‘Santa Bárbara’ recuerda que “llevamos años solicitando que se nos garantice unos servicios mínimos”. En ese sentido, se insiste en que “hay muchas casas que se usan en fines de semana y verano, que siguen pagando impuestos, al igual que los vecinos que viven todo el año, y consideramos que tenemos los mismos derechos que aquellas personas que vivan en municipios mayores”. “Yo pago 490 euros de IBI al año y salgo de casa y tengo un barrizal”, lamenta Sarasa, quien asegura que, además del problema de la nieve, este año se han registrado cortes en el alumbrado público, por lo que ella se veía obligada a salir de casa con linterna, para no pisar los charcos.

Aunque desde la asociación se reconoce no saber quien debe asumir los gastos de mejora del pueblo, si el Ayuntamiento de Sepúlveda, Diputación o Junta, se subraya que la situación no puede continuar así y se debe proceder al arreglo de las deficiencias. “Lo que solicitamos no es un bien de lujo, sino el poder cubrir una necesidad básica como es la de no quedarnos incomunicados del resto”, continúa el texto. Después de una semana en casa, la niña fue trasladada por sus padres a Perorrubio para subir allí al autobús. Este martes, día 16, el vehículo escolar volvió a entrar a Tanarro.

Para Sarasa, lo fundamental sería acondicionar una entrada y una salida del pueblo y que ambas estuvieran comunicadas por una calle asfaltada. Si eso se consiguiera “se garantizarían cosas que hoy no tenemos y que son imprescindibles para la vida de los habitantes de Tanarro”.

El escrito concluye pidiendo “analizar este tema”, con la esperanza de que se realicen obras de mejora de las calles, “para poder garantizar que el bus escolar pueda recoger a la niña para ir al colegio todos los días, y que no se vuelva a producir una situación donde durante días se quede completamente aislada del mundo”.

Sarasa se quedó “satisfecha” de su conversación con Vázquez. Aunque se produjo en la entrada de premios del Concurso de Belenes (“no era el lugar más adecuado para tratar estas cosas”, reconoce), el presidente de la Diputación dijo tener conocimiento del tema, comprometiéndose a renglón seguido a abordar el asunto con el alcalde de Sepúlveda.