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Los vecinos de esta pequeña localidad de la comarca de Turégano no olvidarán en mucho tiempo la madrugada del 11 de diciembre, en la que un incendio originado en la vivienda del número 18 de la calle Segovia mantuvo en vilo a todo el pueblo durante toda la noche y parte del día de hoy, al destrozar tres casas y afectar a una cuarta contigüa a las otras.

Y el que siempre recordará esa noche será David, el único ocupante de uno de los inmuebles calcinado que, hoy por la mañana miraba desolado la que es su casa, recién rehabilitada y en la que había puesto toda su ilusión desde que hace seis años regresó a Sauquillo, de Alicante: “Es volver a empezar, sin dinero, sin trabajo y sin casa”, manifestaba.

Aún no se explica qué pudo causar el fuego. David, que es hijo de la alcaldesa de Sauquillo de Cabezas, Carmen Bermejo, señalaba que sobre la una y media de la madrugada se encontraba dormido en el sofá del salón de su casa, en la planta baja, cuando las llamas que se estaban produciendo en el piso superior, que salían del tubo de la chimenea, le alertaron del incendio. Al ver que el fuego se propagaba rápidamente por el techo de madera, dio aviso a vecinos y bomberos, ante la imposibilidad de sofocar las llamas y agradeciendo no haber estado dormido en su habitación. También mostraba una gran preocupación por sus animales, ya que David convive en casa con varios perros, gatos, peces y hasta un cordero, que no han sufrido ningún daño.

Los Bomberos de Segovia informaron de que recibieron el aviso de un incendio en Sauquillo de Cabezas a las 2.24 horas, desplazándose a la localidad dos camiones y cinco bomberos. El trabajo fue arduo, ya que no han podidod apagar el fuego completamente hasta las 11.00 horas de hoy.

A pesar de los cuantiosos daños materiales, no hubo que lamentar ninguno personal, ya que las otras dos viviendas quemadas, además de la de David, no estaban ocupadas. Son casas de personas del pueblo, que visitan Sauqillo en vacaciones. Hoy al mediodía aún salía humo de los escombros, y los vecinos permanecían en la calle, acompañando a David, que se lamentaba de haber perdido “todo mi dinero de los últimos años, y ahora sin casa”.