David Galán, ‘Redry’, en su charla en Cuéllar y presentación de ‘Huir de mí’. / c.n.
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Parece que la poesía vive buenos momentos y el que sí está atravesando una etapa intensa y en auge es David Galán, conocido como Redry, poeta vallisoletano. Muchos conocen lo anecdótico de sus comienzos, con post-its en los autobuses que le llevaban al instituto y a casa; bromea cuando habla del autobusero, recogiendo notas suyas cada día. A Redry se le conocen los versos y su peculiar formato en las redes sociales, como en Instagram, donde sus notas escritas a máquina de escribir enganchan a más de 200.000 seguidores. Pero como él mismo explica: ahí solo expone pequeñas pinceladas de lo que existe dentro de sus libros.

David Galán acaba de publicar su segundo poemario, ‘Huir de mí’, y aún no le ha dado tiempo a asimilar las presentaciones ni el propio premio. Espasa y un ilustre jurado decidieron que de entre 102 obras de España y Latinoamérica, la suya era la mejor, y por eso confiesa que está “viviendo el momento”. Asegura que dentro de unos meses, cuando haya acabado la vorágine de presentaciones y firmas que tanto está disfrutando, lo verá con otros ojos. Está contento y lo deja entrever en sus palabras, está vez en prosa. Sin embargo, también hay algo de “vértigo”, y así lo cuenta, como “una responsabilidad muy grande porque es un género que a mí me fascina y al que tengo mucho vértigo por que guste, que sea respetuoso con el resto de obras, con el propio género”.

Entre tantas emociones, ‘Huir de mí’ condensa una huída de un desamor. “Es así, hay veces que las cosas duelen y yo quería plasmarlo tal cual, he sido bastante crudo con lo que quería plasmar en el papel”. Comenta que el libro no se basa solo en lo triste e incluye una reflexión para transmitir que de lo malo “también puedes buscar los buenos detalles, que son los que nos hacen felices”. Redry desgrana su libro y lo desglosa en partes. Destaca la primera, triste, pero “no pasa nada por decir que estás triste , describirlo y sacar lo bueno; hay que defender la sensibilidad porque se la trata como algo negativo y creo que es todo lo contrario”, señala.

Existe una gran evolución desde su primer poemario, ‘Abrázame los monstruos’ (2017), que eran diez años de textos compilados que aglutinó en una publicación. “Yo hablo de personas, escribo de personas, de mí, así que la idea de abrazar mis monstruos era la de abrazar a esas personas con las que tienes un contacto especial, pero hay textos de hace más de diez años; ‘Huir de mí’ es completamente diferente, un momento muy distinto, conciso, y está explicado de otra forma”, reafirma.

En cualquier caso, Redry forma parte de una nueva generación de poetas que se muestra por las redes. A si la poesía vive buen momento gracias a este canal, David Galán cree que este no es el origen esencial. “Obviamente ayudan, pero como a cualquier artista o cualquiera que quiera visibilizar su trabajo”. Tacha las redes de “un escaparate donde ponemos nuestros artículos, lo que hacemos, y si les gusta lo que ven, igual se adentran más en ti”. No obstante, reconoce que es un buen momento para la poesía y explica que más allá de las críticas que pueda recibir la nueva generación, “la vida cambia, todos evolucionamos y las formas de escribir cambian y evolucionan igual, y hay que adaptarse al momento en que estamos; que cada uno haga, escriba y lea lo que quiera, le dé la gana y le guste”.

Redry compartió con alumnos de ESO y Bachillerato del IES Duque de Alburquerque su experiencia gracias al empeño del departamento de Lengua del centro por fomentar todo tipo de lectura. Y el poeta lo disfrutó sobre el escenario de la sala cultural Alfonsa de la Torre porque otra de sus pasiones ha sido su carrera, Educación Infantil. “Al final es lo mejor de esto, contactar con los lectores y disfrutar de manera conjunta de lo que hacemos”, afirmó. La charla discurrió amena, distendida, con curiosidades, y se dejó entrever quién es seguidor, quién se suma a la corriente de la poesía ya desde edades en las que se forja la personalidad. A esa misma edad fue cuando David Galán empezó a ser Redry, por la unión de dos nombres de un videojuego. Y de este modo continúa su periplo como poeta, aunque su objetivo es compaginar educación y escritura porque las dos carreras le apasionan: estar en un aula de día y escribir de noche.

Redry reconoce en su obra que “la sensibilidad es un súper poder que puede cambiar el mundo”, así que combinado con el otro súper poder de la enseñanza, este joven quizá sí cambie un poco el mundo.