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La iglesia se llenó de vecinos para despedir al párroco, que fue homenajeado por varias de las agrupaciones locales, con regalos y lecturas sobre su labor en Cantimpalos durante estos años. / LOURDES MATARRANZ
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La Iglesia parroquial de la Inmaculada Concepción se quedo pequeña para la celebración de la última misa oficiada por el párroco José María Martínez, de despedida tras 20 años como sacerdote.

Hubo muchas muestras de cariño durante la celebración. Muchos niños se acercaron con velas evocando la luz divina, en el acogedor marco del altar mayor y como telón de fondo la patrona la Inmaculada Concepción. Los coros juvenil y parroquial se prepararon de forma especial con acompañamiento de instrumentos de percusión, guitarras y bandurrias, creando un momento muy emotivo.

Cantimpalos también agradece al párroco por la gran actividad pastoral, por la que se ha hecho cargo de conservar, rehabilitar y recuperar el templo local y otros lugares de culto, empezando por el tejado, el retablo legado de los antepasados, la restauración de todos los retablos e imágenes, la sacristía, etc.

Seguidamente hubo un refresco en el centro parroquial y los vecinos le entregaron una exacta y fiel reproducción de la imagen de la patrona la Inmaculada Concepción, grabada a título propio. José María tuvo unas palabras de agradecimiento en este acto tan emotivo.