La co-directora artística del Festival, Paula Gómez, confía el nuevo festival de folk tenga continuidad en próximos años. / E.A.
La co-directora artística del Festival, Paula Gómez, confía el nuevo festival de folk tenga continuidad en próximos años. / E.A.
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Mostrar músicas y culturas en torno a la soberanía popular, que respeten el legado creativo recibido y sus posibilidades en el presente, es el objetivo del festival folk que, por primera vez, brillará en Noches Mágicas de La Granja. “El folk son las músicas del pueblo para celebrar, divertirse y propiciar el encuentro”, explica Paula Gómez, co-directora artística del Festival, quien confía en que ésta sea sólo la primera edición ya que ‘El Folk de la Reserva. La Granja Sovereign Folk’ nace con vocación de continuidad.
¿Qué es El Folk de la Reserva?
Es un modesto festival de música y algo más. Todo gira en torno al folk. Nos gustaría que fuese un espacio desde el que ofrecer y reivindicar la riqueza y variedad de las creaciones culturales de los pueblos…, de todos los pueblos. La música folk y la cultura folk se entienden, cada vez más, como un rico patrimonio común de la gran familia humana, con un carácter más cosmopolita que localista. Desde la modestia del festival, pretendemos sumarnos a ese espíritu.
¿Cómo surge el festival?
El festival surge a raíz de la ilusión que teníamos dos músicos del pueblo de mover la música y dar un espacio para todos aquellos compañeros de profesión que tienen proyectos preciosos, difundiendo la música folk y la filosofía que creemos que en ella reside.
A esto, se le unió la gran ventaja de estar rodeados de gente entusiasta y trabajadora, que a pesar de no estar metidos en este mundillo musical, se enredaron en el proyecto y pusieron todo su esfuerzo en su desarrollo. OTIUM como asociación dinamizadora del municipio, puso toda su infraestructura el servicio de la iniciativa.
Finalmente, cuando propusimos el proyecto al Ayuntamiento, lo acogió con entusiasmo y nos facilitó la posibilidad de llevarlo a cabo, enmarcándolo, nada menos que en Las Noches Mágicas de la Granja.

¿A qué debe su nombre?
A medida que desarrollábamos el proyecto, la filosofía del mismo iba tomando cuerpo, la soberanía cultural (sovereing folk) responde a un espíritu de amor por las herencias culturales recibidas y respeto en su actualización, que es exactamente lo que queríamos trasmitir.
La Granja y Valsaín, junto con El Espinar, son Reserva de la Biosfera porque sus gentes han sabido preservar un espacio natural y humanizado legado por sus antepasados, conociendo y respetando los usos y costumbres, adaptándolos al siglo XXI. Por esta razón nos pareció algo muy bonito, además de acertado, utilizar este nombre para el festival.

¿Qué vamos a encontrar en El Folk de la Reserva?
Encontraremos un ambiente festivo de respeto por la tradición y por su uso contemporáneo. Más de siete grupos de música tocando en tres escenarios diferentes, cada uno ofreciéndonos una tradición y su interpretación de ella.
Además, tendremos un mercado de alimentos ecológicos, un punto de venta de cds y merchandaising tanto de grupos, como del propio festival, actividades infantiles, pasacalles musicales, visitas guiadas a la fábrica de cerveza ‘Goose’ y a la marca de garantía del Judión de La Granja, sesiones de música nocturna para todo aquel o aquella que quiera traer su instrumento y tocar… Será un fin de semana lleno de actividades en un lugar inmejorable.

¿Cómo se ha elegido a los grupos participantes?
Hemos querido mezclar músicas de diferentes culturas, buscando una variedad pareja con la diversidad cultural de la que hablábamos. Sí es cierto que la mayor parte de los grupos del festival son, en esta ocasión, de música cercana, música castellana. Aún así con proyectos muy diferentes entre ellos que nos sorprenderán.
Quisimos también dar visibilidad a la numerosa comunidad árabe. Tendremos así un concierto que nos acercará a su música, y donde contaremos con su colaboración.
Todos los espectáculos son en la calle, al aire libre…
Desde luego, agradecemos el esfuerzo por facilitar que toda la actividad sea en abierto y gratuito. Las músicas folk se originan siempre en marcos compartidos, no cerrados; son músicas del pueblo para celebrar, divertirse, acompañar ritos, propiciar el baile, el encuentro. Así que es perfecto que recuperemos y recreemos esas músicas en la calle y para toda la comunidad.

¿En qué tipo de público se ha pensado a la hora de organizar actividades?
No hay un público concreto. Pretendemos la mayor apertura. Es por eso que hemos programado actividades familiares, como la función de títeres de La Pícara Locuela, un taller infantil, y otras actividades complementarias.
Hay mucha gente del pueblo implicada organizando o colaborando, así que es una actividad para el pueblo, para quienes nos visitan, que serán, sin duda muchos y para amantes de la música y el espíritu ‘folki’ que seguro se apuntan a estar con nosotros.

¿Qué diferencia El Folk de la Reserva de otros festivales de corte similar?
Nuestra intención es más sumar que ser especiales. Se ha planteado un festival urbano, no un macrofestival para atraer un público masivo festivalero. Queremos unirnos a iniciativas que llevan años transmitiendo que el folk no es solo la tradición localista identitaria, sino que es un rico patrimonio común del que todos podemos disfrutar. En ese sentido, Folk Segovia creo que es una inspiración y más que diferenciarnos de él, le damos, modestamente, continuidad.

¿Qué destacarías de cada una de las actividades programadas?
El mercadillo de productos ecológicos será un puesto modesto, pero de productos cercanos y respetuosos con el medio y con modos tradicionales y naturales de producción. Marta Margaix es el espectáculo de ver cómo con un solo instrumento puede formarse toda una orquesta y la visión de la traición y la modernidad yendo de la mano, por completo. Musicantix a la Rue (pasacalles), dejan alegría y festividad por donde pasan, y por supuesto con una calidad musical inmejorable.
Además, estarán Vallarna, que con los arreglos de las cuatro voces y los variados instrumentos crean una sonoridad del folk más actual. Imposible no bailar o cantar con ellos. El Naán es el ritmo, las voces de raíz y un auténtico espectáculo que te conecta con la tierra y su máximo respeto a ella. Baisleac, con solo un violín y una guitarra consiguen hacer bailar a una plaza entera.
Por su parte, La Pícara Locuela (juego de polichinelas), son de Segovia, donde los títeres están muy, muy unidos. Y tienen cabida en este festival con el espectáculo, de gran carga tradicional, de una titiritera segoviana. Trío Hames Bitar son delicadeza musical, y será un acercamiento a la cultura árabe que dejará con ganas de más. Folkíbero y CIA, una mezcla de tradición y composición que encajan a la perfección en un cuarteto de música con magia. Y Milladoiro, ¿qué decir que no se sepa? Es un mito de la música folk que nadie se puede perder.

¿Qué acogida crees que va a tener el festival?
La Granja tiene un enorme atractivo. Ha sabido asociar su belleza y su magnífico patrimonio artístico y natural con programaciones culturales muy interesantes, así que hay mucha costumbre de venir a La Granja cuando se programa algo. Si unimos agosto y fin de semana, suponemos que las actividades tendrán una gran acogida.

¿Pretendéis que sea un festival participativo, que los asistentes se impliquen activamente?
¡Por supuesto que sí! De hecho hemos programado sesiones de música al terminar los conciertos, donde todo aquel o aquella que quiera puede traer su instrumento y unirse a tocar. También tenemos un café-mesa redonda sobre la soberanía alimentaria, donde nos gustaría que la gente se animara a compartir su opinión. Y por supuesto, los puestos de productos en el mercado ecológico donde seguro que nadie queda indiferente.

La música folk brillará por primera vez en Noches Mágicas como seña de identidad del Real Sitio, pero El Folk de la Reserva nace con vocación de continuidad, ¿qué planes de futuro hay para el festival?
¡Claro! ‘El Folk de la Reserva’ nace con mucha ilusión y mucho trabajo desde gente del pueblo y creemos y esperamos volver el año que viene en una segunda edición, con más conciertos, más talleres y más actividades. Afortunadamente la variedad y la riqueza de las culturas nos permitirían hacer festivales sin punto final.