Cristina Martínez es ingeniero pero es una apasionada de las flores y las fotografía cada día.
Cristina Martínez es ingeniero pero es una apasionada de las flores y las fotografía cada día. /E.A.
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La Casa de la Cultura del Real Sitio de San Ildefonso acoge desde ayer, y hasta el próximo 15 de diciembre, la muestra ‘Flores, bellezas de un pequeño mundo’. Su autora, Cristina Martínez Vidal, es una ingeniera industrial eléctrico de profesión y fotógrafa de flores por afición.

“No conozco a nadie que no le gusten las flores”, explica Martínez, quien reconoce que “hay a quien no le gusta plantarlas, cultivarlas, que no sabe elegirlas… Pero que no le guste verlas, no conozco a nadie”.

Cristina Martínez era aficionada a ellas “desde siempre” y tiene una pequeña terraza en su casa, donde decidió colocar diez macetas y plantar flores. “Un poco de casualidad empecé a hacer fotos de mis propias plantas muy de cerca. Ese es mi mundo pequeño”, desvela. “Con paciencia y probando muchas luces diferentes y encuadres, y viéndolas florecer, llegó un momento en que me dí cuenta de que las fotos eran asombrosas”, reconoce la artista, quien reconoce que no lo son por el fotógrafo sea bueno, si no porque “las modelos son maravillosas”. “Te das cuenta de que muy a tu alcance, muy muy cercano, hay un mundo de belleza que nunca habías pensado y si tienes la paciencia de acercarte a ellas con una cámara, el resultado es espectacular”.

De su balcón pasó al de sus familiares, a las medianas de la calle, al parque del retiro… Y así hasta lograr un total de 60 fotografías que retratan ese pequeño mundo de flores que retrata.

“Siempre voy con la cámara en la mano, me paro y en cualquier tapia, glorieta, en la puerta de un colegio… Dedico unos minutos a buscar una imagen bella y la encuentro”, explica.

Investigación

Llegó un momento en que Martínez se puso a investigar sobre las flores y se dio cuenta de que “la naturaleza ha sido capaz de crear unos colores asombrosos, unas gradaciones perfectas y de que las combinaciones son increíbles. “Las formas de las flores también son increíbles. Ningún ingeniero sería capaz de expresar cómo se desarrolla una rosa”, detalla.

“Las flores han gustado a la humanidad desde siempre”, cuenta ilusionada la autora, que continúa diciendo que “hay referencias históricas de flores en Babilonia, Persia, China, América antes de los españoles, el Renacimiento… Y así hasta nuestros días”.

“No es un lujo del tiempo moderno”, asegura, si no que “la humanidad ha sentido siempre la necesidad de tener cerca un jardín con flores”. “La cita perfecta de por qué me gustan las flores”, zanja Cristina Martínez, es lo que dijo un ensayista americano del siglo XIX que se llama Emmerson: la tierra se ríe en las flores, y lo que quiere decir para mí es que han encontrado su lugar perfecto y una persona que las cuida y ellas, agradecidas, lo que hacen es cada día echar una flor más bonita que el día anterior y es la forma que tienen de expresar su risa”.