Los vecinos se reunieron en una fiesta, que esperan repetir el año que viene. / el adelantado
Los vecinos se reunieron en una fiesta, que esperan repetir el año que viene. / el adelantado
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Todo comenzó el pasado verano cuando se celebró la primera semana cultural en Languilla, organizada por la Asociación cultural y recreativa ‘La Olma’. Durante esa semana, los niños tuvieron sus talleres creativos y de diversión y las señoras mayores enseñaron a los más jóvenes a coser, hacer vainicas, ojales, ganchillo… Fueron unos días de socialización en torno a un café y unos dulces, fortaleciendo lazos de convivencia. Y fue ahí donde surgió, y poco a poco se fue fraguando la idea de recuperar la “fiesta de la matanza”, ya que en Languilla, se ha perdido el recuerdo, del año en que se hizo la última matanza, que empezaban en esta época, siempre durante los meses de más frío (diciembre, enero y febrero).

Nuevamente, ‘La Olma’ ha apoyado, promovido y facilitado el desarrollo de este proyecto, porque no hay duda de que ‘La Matanza’ es una actividad que ayuda a crear lazos sociales entre los vecinos. No sólo es un trabajo (incluso se podría decir que duro), es también una alegre reunión de vecinos, y en definitiva, una fiesta, donde la comida en común es casi obligada. Y teniendo en cuenta que es una tradición muy arraigada en Castilla y León, y que no se podría entender esta gastronomía sin ella, los vecinos han querido que no se pierda el saber de los mayores, su conocimiento, su experiencia y su entrega, y para ello se ha rememorado durante los pasados días 6, 7, 8 y 9 de diciembre ‘la matanza’, intentando conservar las tradiciones en las distintas elaboraciones, tal y como se hacían antaño. Los mayores participaron con ilusión y entrega. Han enseñado a los más jóvenes a socarrar el cerdo con paja de centeno, colgarlo, destazarlo, lavar las tripas e intestinos en el río con tabla de lavar, hacer morcillas, los adobos de lomos, costillas, panceta, cocinar la chanfaina (vísceras del cerdo), elaborar chorizos e incluso a hacer tortas de chicharrón y mantecados. Porque del cerdo, “se aprovechan hasta los andares”.

El pueblo ha pasado un gran puente de la Constitución, en el que se ha trabajado mucho, todos hacia un objetivo común. No han parado de comer, beber y reír gracias a la armonía y al buen equipo que han hecho todos juntos, que es el objetivo buscado con este tipo de celebraciones. ¡Ah! Y como broche final han querido adelantarse al fin de año, ya que no podrán compartirlo con muchos de los vecinos de este estupendo pueblo, así que han tomado las uvas y brindado por el nuevo año.

Han disfrutado de unos días inolvidables, que han pasado a formar parte de la historia de Languilla y del recuerdo de sus gentes. Y agradecen a todos los que han participado, una colaboración sin la que no hubiera sido posible realizar esta fiesta de la matanza.