Feria pasada por agua

La lluvia deslució ayer una de las jornadas más importantes de la trigésima edición de la Feria de El Ángel siendo los recintos cerrados los más concurridos por el público.

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La lluvia que no cesó en todo el día fue sin duda ayer la gran protagonista en el sábado de feria, uno de los días más importantes de la trigésima edición de la Feria de El Ángel. A pesar del mal tiempo, vecinos y visitantes no quisieron perderse el evento del sector agrícola y ganadero más importante de la localidad y de la comarca, y por la tarde la afluencia de público creció, sobre todo en los recintos cerrados de la muestra.

Se trata de una feria para un sector que está superando la crisis económica mundial mejor que otros. Para los comerciantes de maquinaria agrícola y ganadera, Fuentepelayo es un punto de encuentro para presentar sus novedades y para iniciar negocios con posibles clientes. Siguiendo el recorrido de la feria, se llega al polideportivo, principalmente ocupado en la planta baja por empresas dedicadas a los sectores porcino y avícola, junto a otros puestos de venta de ropa, artesanía, telefonía móvil, electrodomésticos, muebles, etc. Vienen a Fuentepelayo con ganas de vender, y afirman que es una de las mejores muestras de la comarca.

Además del espacio exterior y el pabellón polideportivo, la Feria de El Ángel cuenta con el recinto de La Panera, donde se ubican las empresas agroalimentarias, con productos de alta calidad de casi todas las comunidades españolas. Las expectativas de estos comerciantes son buenas, ya que tienen la experiencia de la feria agroalimentaria que Fuentepelayo acoge el mes de noviembre, y a la que también se acercan miles de visitantes.

La Feria de El Ángel que se conoce hoy en día se lleva desarrollando desde 1985. Pero esta feria se celebra en Fuentepelayo desde el siglo XVII, época en la que el municipio era el centro de una comarca comprendida por una docena de pueblos. Los miércoles se celebraban mercados semanales con venta de grano, comestibles y otros productos propios de la época. Estos mercados en ocasiones duraban más de un día, por lo que los regidores de entonces solicitaron en 1790 al rey Carlos IV la concesión oficial de una feria anual y de un mercado semanal.

Durante más de dos siglos fue uno de los grandes certámenes ganaderos del calendario nacional, consiguiendo su apogeo en los años 40 y 50 del siglo XX. El certamen fue decayendo paulatinamente a partir de los años 60 con motivo de la concentración parcelaria, de la mecanización de la tierra y la disminución del ganado para trabajarla. Debido a este retroceso estuvo varios años sin celebrarse y renació a partir de 1985 como Feria de Maquinaria Agrícola y Ganadera. Fue la asociación “El Verdinal” la que propuso volver a organizar la muestra, siendo respaldada por el Ayuntamiento, y en 1985 nació la I Feria de El Ángel.