Eusebio Fernández estuvo en toreo pero manejó mal la espada. / P.P.
Eusebio Fernández estuvo en toreo pero manejó mal la espada. / P.P.
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La segunda de las dos novilladas programadas en las fiestas populares de Aguilafuente deparó una tarde triunfal al novillero segoviano Félix Arévalo, el cual toreó de manera sutil y con gusto y temple a sus tres novillos de Cebada Gago, el tercero como premio extra por sus precedentes faenas a los de su lote.
La plaza registró lleno en sus tendidos. Presidió con autoridad Luis Mariano García. Las guapas, gentiles y amables reina y damas de honor de las fiestas ocuparon sitial preferente en el palco presidencial. Prolegómeno con el desfile de reina, damas y quintos y en el intermedio del festejo espectáculo juvenil, musical y alegre de la gente joven aguileña.
Se lidiaron cinco ejemplares de la ganadería de Cebada Gago, procedencia Carlos Núñez, Jandilla y Torrestrella, ganaderías éstas del máximo prestigio. Los novillos bien presentados, excepto el segundo muy terciado, dieron buen juego mostrando nobleza sobre todo. El cuarto extraordinario por bravura, embestidas prontas, repetidoras y pastueñas. Mereció la vuelta al ruedo en el arrastre.
De nazareno y oro, Eusebio Fernández, lances de saludo y exquisita media verónica plena de estética. Quite de Arévalo.
Comenzó toreando al natural con temple y buen estilo. Trazó los pases con gusto torero y por el pitón contrario derechazos que se dejaron sentir. Buena colocación, muleta adelantada y muletazos que tuvieron sentido corporal y largura en la trayectoria. La faena aportó gusto y bonanza en su conformación. Buena faena pues, pero el juego con la espada le fue contrario. Estocada tendida y tres más como complemento negativo. Vuelta al ruedo.
Con el tercero de la tarde, lances y revolera a un novillo sin fijeza y saliendo suelto de las suertes. Doblones genuflexo y aceptable toreo en redondo partiendo del hecho posicional, con buena colocación e iniciando los muletazos con buena técnica. A mitad de faena entró en una fase muy mejorado el diapasón con toreo de lento concepto y buenos también los argumentos adoptados. El novillo ofrece dificultad por no quedar situado de pase en pase, es decir, repetía la huída una y otra vez.
Eusebio estuvo voluntarioso, entregado y fieme, pero la faena no pudo concretarse por el condicionante del burel. Dos pinchazos y estocada para vuelta al ruedo.
De rosa y oro, Félix Arávelo larga cambiada de hinojos como saludo preliminar. Novillo con genio. Quite de Eusebio por delantales.
Firme, seguro y dispuesto, Arévalo aguantó estoicamente la fuerte embestida del astado. Templó el muletazo y cuando se echó la muleta a la mano zurda, surgieron los naturales de manera un tanto irregular. Algo acelerado el toreo del segoviano, pero consintiendo y aportando valor y sanas intenciones del toreo fundamental consiguió faena meritoria y aceptada por el público en forma de oles y aplausos. Hacia el final una magnífica serie de muletazos en redondo con sentido estético y alargando el viaje del novillo como mandan los cánones. Aceptable faena, variada con remate de media estocada. Una oreja.
Con el segundo novillo de su lote, estuvo enorme, muy torero y con gran seguridad en su labor. Buenos lances y cierre soltando una mano. Quite de Eusebio.
Excelente tanda por el pitón derecho con buen estilo, personalidad y gusto. Repite con igual buen resultado. Cita en la distancia, aguanta la embestida y torea con sentimiento y buenas hechuras. Pastueño, boyante el novillo, permite todo lujo de actitudes toreras que el diestro aprovecha para lucirse. Faena variada, muy aplaudida y aclamada que culminó con una serie de naturales por el pitón derecho, sin la ayuda de la espada. Gran petición, dos orejas y vuelta al ruedo para el novillo en el arrastre tras matar de excelente estocada.
Lidió el sobrero por haber sido el triunfador y cumpliendo un convenio con su compañero de cartel. El novillo, salpicado y burraco, no ofreció el juego apetecido por el torero. De todas formas estuvo digno y cumplió momentos de intensidad torera que fue valorada por el cónclave. Finos lances a este sobrero que después mostró alguna dificultad en la lidia. Por el pitón derecho se dejaba torear con mejores embestidas, pero sin ir a mayores. Además en puntuales momentos se colaba de manera peligrosa. Arévalo no se arrugó y mostró su faceta de valor y entrega. Media estocada y ovación.