Fallece un hombre de 63 años en el primer encierro tras ser corneado por un novillo

Tras una salida más bien unificada de los corrales, las reses dieron problemas en el traslado y provocaron un encierro en el que la manada se mantuvo muy separada y los novillos arremetieron contra las talanqueras

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Los encierros de la villa comenzaron de la peor manera posible este 2015. En el primero de los cinco que se sucederán durante las fiestas, un hombre falleció a causa de una grave cornada. El varón, de 63 años, residente en Guipúzcoa y con familia en la localidad, se encontraba en la zona conocida como ‘El Embudo’ cuando uno de los novillos lo embistió, justo al inicio del recorrido urbano. Inmediatamente, la res fue rodeada por los caballistas para lograr apartarla. Los servicios sanitarios, que se encontraban muy cercanos al lugar de los hechos, actuaron en el momento sin poder hacer nada por salvar la vida del hombre. Al parecer, las graves heridas en órganos vitales le provocaron una muerte casi instantánea.

Desde la salida de los corrales del río Cega, se previó un encierro difícil y complicado. Los seis novillos de la ganadería de Manuel Blázquez, bien presentados aunque desiguales según la asociación Encierros de Cuéllar, salieron rápida y desorganizadamente. La masiva afluencia de caballistas y gente a pie, entre los que se encontraban bastantes menores, según testigos, generó mayores dificultades y situaciones de peligro. El ganado tardó unos segundos en arrancar y ya se vivieron los primeros momentos de tensión; un conocido corredor cuellarano fue arrollado por un novillo, por suerte, sin ninguna herida que lamentar.

Seguidamente, el traslado por el campo también dio señales de que el recorrido urbano podía ser accidentado. El ganado fue muy rápido por los pinares, donde se empezó a desintegrar la unidad del encierro. Hubo hasta tres grupos de bravos acompañados de sus correspondientes mansos.

A la zona del puente de ‘Las Máquinas’ el primer grupo llegó en tan solo doce minutos. El cruce de la carretera de Cantalejo fue bien cerrado por la organización para evitar huidas. En ese punto se volvió a reunir la manada y así fue su discurrir hasta el descansadero, excepto en el paso del túnel, donde uno de los bravos se quedó rezagado y tres mansos volvieron para reunirlo de nuevo.

Ya en el descansadero, dos de los novillos se adelantaron al resto; los siguieron más cabestros, lo que provocó su llegada al tramo urbano antes de la hora prevista del encierro. Fue entonces cuando, a su paso por ‘El Embudo’

—donde se encauzan las reses para iniciar el encierro por las calles—, tuvo lugar el accidente en el que el hombre falleció.

A su paso por las calles de la villa, el encierro quedó deslucido debido a la disgregación del ganado. Los corredores no pudieron disfrutar apenas de los novillos, que se pararon y arremetieron contra las talanqueras en varios puntos del recorrido. Uno de los mansos se adelantó por la calle de La Resina anunciando un encierro prematuro y, a partir de ese momento, comenzó el paso de los bravos en grupos e individualmente. El último toro del encierro tuvo que ser integrado en el recorrido urbano por un caballista de la organización hasta el cruce de la carretera de Arévalo.

Desde la asociación Encierros de Cuéllar recuerdan el peligro que se corre en la zona de ‘El Embudo’, donde solo existen vallas de delimitación, no deprotección, para encauzar la manada. Además, a este punto suelen acudir personas mayores e incluso niños, con pocos recursos físicos en caso de que alguna res arremeta contra ellas.

Las fiestas se han teñido de luto por el terrible accidente sufrido. El ánimo general tras el encierro era de preocupación y algo más de conciencia sobre el verdadero riesgo que se corre al ser un mero espectador del encierro en ciertas zonas. Igualmente, la puerta de los corrales volvió a ser punto de reunión de cientos de vecinos que querían observar la salida del ganado en un paraje sin protección alguna. Familias enteras se escudan tras sus vehículos y muchos mozos se arriesgan a la puerta. Ya ha habido incidentes graves en otras ocasiones, pero las advertencias parecen tener poca repercusión entre los aficionados.

Así transcurrió el primero de los encierros más antiguos de España en su cita de este año. Los corredores lamentaron especialmente su complicado desarrollo, calificándolo de “un mal encierro”. Son cientos los que se desplazan hasta la villa para disfrutar del ganado y realizar bonitas carreras, que se convirtieron en una prueba de paciencia para todos intentando encauzar a los animales.

Se recurrió al estilo tradicional del corte para conseguir llevarlos hasta la Plaza de Toros. Desde el Ayuntamiento y las asociaciones se espera que no haya que lamentar ningún otro imprevisto de gravedad durante el resto de los días.

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