El sistema educativo de ‘La Pradera’ es interactivo y aprenden investigando más que a través de libros.
El sistema educativo de ‘La Pradera’ es interactivo y aprenden investigando más que a través de libros. / E.A.
Publicidad

La calle Reina de La Granja de San Ildefonso acogerá mañana la duodécima edición del Encuentro de Bolilleras, que reúne más de 120 personas que comparten esta afición llegadas de varios puntos de España.

El encuentro lo organiza la asociación del Real Sitio Foro Local, cuya tesorera y encargada de los preparativos, Isabel Cuesta, ya se muestra emocionada con la cita. Y es que, a pesar de las nuevas tecnologías, “es el momento en que nos podemos juntar para ver los trabajos de otros y así aprender, y para comprar materiales”.

A las 10 de la mañana, las autoridades del municipio, encabezadas por su alcalde, José Luis Vázquez, recibirán a las bolilleras llegadas de Segovia, Murcia, Barcelona, Valencia, Valladolid o Madrid y también a Juan, un segoviano que ya lleva muchos años encajando bolillos.

Tras un desayuno para conocerse todos y un obsequio de bienvenida, se pondrán manos a la obra a encajar para que los cientos de visitantes que acudan a verlos, disfruten de una exhibición de esta artesanía tradicional. Además, todo el que lo desee, podrá comprar una papeleta para participar en un sorteo de diez regalos. El dinero recaudado con estos tickets, explica Cuenta “servirán para colaborar en los gastos de llevar a cabo este encuentro”.

Por otro lado, y junto a las encajeras, habrá varios puestos de ventas de materiales para realizar estos encajes de bolillos.

Tradición

Este encuentro, explica Cuesta, se realiza porque “las bolilleras, la única forma que tienen para conseguir sus productos, aunque esté internet, es esta, que vienen cuatro puestos de venta. Además, vemos trabajos nuevos y enseñas tus propios trabajos, con lo que se aprende mucho”.

Se trata de un hobbie, ya que, reconoce la encajera “son muchas horas de trabajo y mucho tiempo invertido y, desde luego, no está pagado con dinero. Se puede tardar tres meses en terminar 10 centímetros de encaje de bolillos”.

En los principios de esta artesanía, que en España surgió en el municipio de Almagro, se realizaban las puntillas de las sábanas y las toallas para los ajuares de las novias. Pero hoy en día ha evolucionado mucho y se pueden encontrar artesanos abanicos, chales, bolsos o aplicaciones para ropa, entre otros. “Ahora se lleva mucho la bisutería o las ligas para novias”, concreta Cuesta.

Preguntada sobre si cree que esta artesanía desaparecerá, Cuesta es tajante “yo creo que no porque cada vez hay más gente” y reconoce que nadie se desapunta del taller y “este año se apuntaron cuatro nuevos y también tenemos tres niñas y un niño”.
Lo que se necesita para trabajar es, explica la encajera, es “paciencia sobre todo”, además de una almohadilla o ‘mundillo’ para fijar el trabajo, un picado (que es el que lleva el dibujo) “y ahí pones los alfileres y cuelgas los bolillos, que son los palos sobre los que va enrollado el hilo.

Durante el encuentro también harán un homenaje a la bolillera más mayor en activo, la granjeña Teresa de Lucas. Una vez finalizado, irán juntos a comer.

FuenteLorena Sanz
Compartir