El señor Ángel Traisset cumplió 100 años

Llegó al municipio a través de unos amigos íntimos hace sesenta años, y en él se ha hecho un vecino centenario, el pasado día 23.

6

Cuando un vecino en un pueblo cumple cien años, siempre es una gran alegría, motivo de comentario y de enhorabuena para el vecindario. Esa cifra y edad tan alta y tan redonda, no está al alcance de muchas personas. Y en La Losa, por primera vez que se recuerde, la ha alcanzado el señor Ángel Traisset el pasado día 23 de febrero.

Sentado en el salón de su vivienda de la localidad serrana, junto a una buena parte de la familia, Angel, es la bandera de la casa, un orgullo para los suyos, “nunca pensé que iba a vivir tantos años”, señala con naturalidad, a la vez que hace mención y presentación de su familia, “tengo dos hijas, Maribel y Angelines, mi esposa falleció hace siete años, y se llamaba Angelines”. Y obligado, es preguntarle por su estado de salud, “muy buena, tengo la cabeza muy bien amueblada, conozco a todos los vecinos del pueblo y estoy al día de todas las noticias a través de televisión y periódicos, y con la lupa que me ha regalado una amiga de mi hija ya no se me escapa nada”, señala entre risas.

“Creo que si mis hijas siguen aguantándome, duraré unos cuantos años más y que no decaiga mi buen humor”, comenta con alegría e ilusión.

Este pueblo, y este lugar, situado a los pies de la sierra de Guadarrama, fueron hace sesenta años, el destino de él y de la familia, “vine(de Madrid), por unos amigos íntimos (Saturio Robledano) que nos dejó las llaves de su vivienda para que conociéramos La Losa, según nos recomendó ya que era el mejor pueblo de España. Así fue y aquí me quedé”, subraya, a la vez que derrocha una gran pasión por el mismo, “es un pueblo encantador con el paisaje de la Mujer Muerta de fondo y con unos habitantes llenos de hospitalidad que me hicieron la vida feliz, sintiéndome uno más entre ellos, considerándome un Losariego más. En definitiva mi pueblo de adopción”.

¿A qué se ha dedicado en su vida laboral?. “He sido hijo de panaderos industriales, la cual pasó a mi propiedad, llamándose Fábrica de Pan Tahona la Concepción”, detalla. Cuando se hace un repaso general a la vida de cada persona, siempre se recurre a las anécdotas, y Angel, las tiene a pares, “en la mente, tengo muchas, una de ellas, cuando iba a la estación de tren andando y mi hija pequeña iba subida en el burro de Mariano Otero, o recordando cuando veía trillar en las eras, que me gustaba mucho y desgraciadamente ha desaparecido”, recuerda con entusiasmo. Sin olvidar, las fiestas, “bailando al son del la dulzaina y tamboril y mis hijas me contaban que iban con una linterna por el pueblo porque no había luces, y llevaban la silla para ir al cine del Bar de Julián, actualmente Bar de Paco”.

Dentro de los momentos memorables en el pueblo, también quiere hacer mención con orgullo, “al homenaje que nos hizo el alcalde Juan Carlos por ser el matrimonio que teníamos más años de casados, esto fue en el año 2002, y lo recuerdo con mucho cariño. Y como no contaros los buenos ratos que pasábamos en el Bar el Pájaro…”, rememora el vecino centenario Ángel traisset, que en su mirada, derrocha plenitud y serenidad, y que repite orgulloso, que el pueblo, le ha proporcionado “una vida sana, muy distinta a la vida en Madrid, y unas vivencias llenas de felicidad junto la vecindad del pueblo”.

Antes de despedirnos de Ángel, no quiere dejar pasar la posibilidad de volver a echar la mirada atrás de forma agradecida, “quiero recordar a personas queridas que ya no están entre nosotros y que han sido los artífices con su esfuerzo en ayudar a levantar lo que hoy en día es el pueblo, que para mí, son las llamadas fuerzas vivas de La Losa, una frase que siempre la he llevado conmigo, gracias a todos ellos”, se despide Angel Traisset, agradecido al pasado, con un feliz presente, y esperanzado con el futuro.