El municipio ahorra 400.000 euros en once años gracias la biomasa

El edificio que alberga el Ayuntamiento y la Comunidad de Villa y Tierra acogió en 2002 la primera caldera de biomasa, elevándose en la actualidad a ocho edificios públicos.

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El alcalde de Coca, Juan Carlos Álvarez, lleva años defendiendo el uso de la biomasa para la producción de energía, y en sus numerosas conferencias de promoción de este tipo de energía limpia por todo el país, demuestra sus ventajas con cifras reales de lo que ha supuesto para la villa caucense el uso de calderas de biomasa en los edificios públicos del municipio. Álvarez calcula que el Ayuntamiento de Coca se ha ahorrado unos 400.000 euros en coste de energía desde que en el año 2002 instaló la primera caldera de biomasa en el edificio del Ayuntamiento y la Comunidad de Villa y Tierra.

La biomasa está formada por residuos forestales, restos de poda, residuos agrícolas, residuos de industrias madereras, papeleras y agroalimentarias; también los residuos de explotaciones ganaderas como el estiércol y los purines; incluso residuos sólidos urbanos y aguas residuales. Esto se traduce en un aumento del reciclaje y una disminución de residuos. Aquí radica una de las mayores ventajas de la biomasa, pues supone convertir un residuo en un recurso. En el caso de Coca los residuos que se utilizan proceden del pinar, como maderas, ramas, piñas y piñones, que son triturados antes de utilizarse como combustible en las calderas. Los montes de Coca tienen una superficie de unas 600 hectáreas, con una producción maderera de unos 600 metros cúbicos al año. De ese total, la villa consume unos 300 metros cúbicos para abastecer las calderas de biomasa, vendiendo el resto a los pueblos que integran la Comunidad de Villa y Tierra de Coca.

Ocho edificios acogen este tipo de calderas, además del Ayuntamiento, el colegio comarcal, el colegio de educación de adultos, el centro de actividades acuáticas, el parque de bomberos, el instituto, el polideportivo y el centro forestal de El Sequero.

Juan Carlos Álvarez reconoció que la inversión inicial para la instalación de estas calderas es elevada, aunque añadió que se amortizó a los cuatro años. Las ocho calderas tienen una potencia de 2.500 kilowatios, y la del colegio, al ser una de la más grandes, supone un ahorro de unos 30.000 euros al año. En este sentido, el alcalde de Coca explicó que la Junta de Castilla y León se ha mostrado interesada en utilizar la biomasa en sus instalaciones en la comunidad.

Juan Carlos Álvarez señala que también propuso al Gobierno en los años 2008-09 destinar el Plan E, de obras en municipios, al cambio a calderas de biomasa en edificios públicos, “lo que supondría un ahorro anual de 5.500 millones de euros, y de 1.200 millones en emisiones de C02”. “Además, permitiría la creación de 84.000 empleos en mantenimiento, de trabajadores fijos-discontinuos, y de 320.000 empleos forestales fijos de doce meses”, establecía el alcalde en su informe.