Entrega de la talla a las restauradoras de Dammar, empresa de Fuentepelayo./ c. núñez
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La iglesia de San Miguel fue testigo ayer de la marcha de una de las imágenes más veneradas de Cuéllar, la del Niño Jesús de la Bola. Se va al taller de Dammar Restauración, a Fuentepelayo, donde las dos profesionales, Mariví y Diana, se encargarán de acondicionar la talla, que se encuentra actualmente bastante deteriorada.

Miembros de la cofradía, entre ellos el que ejercerá de mayordomo en 2020, Juan Pablo de Benito, hicieron ayer entrega de la imagen a las restauradoras. Estas explicaron cuál es el verdadero estado de conservación de la talla, que está muy afectada en la policromía. La primera acción será la de sentarla con cola orgánica mediante jeringuillas, calor y presión. El siguiente paso será la limpieza de la policromía, porque hay mucha acumulación en los recovecos. El brazo derecho no cuenta con la misma policromía ni la misma proporción; se aprecia un corte y repintes que se valorarán en el taller. La cara también está repolicromada pero las restauradoras explicaron que se respetará lo máximo posible. La idea de las expertas y la petición de la cofradía es que no cambie su aspecto, que sus llamativos “coloretes” se mantengan y que el tono de piel quedé como está. el brillo de toda la talla quedará intacto, porque para limpiar la suciedad se levantará. Se reintegrarán todas las partes de volumen que faltan, como por ejemplo en el pie derecho; todo esto se rehará con resina. El cuerpo se encuentra muy deteriorado debido a las “piqueras” de las agujas al vestirle. Juan Carlos Llorente explicó que ya se está estudiando por parte de una hermana de la cofradía, la artesana Azucena Fraile, otro modo de vestir al niño, con velcro o un método que evite ls agujas. La bola, que da nombre al niño, se encuentra llena de purpurina, y las restauradoras aseguran que tendrá oro debajo, así que se levantará para ver cuánto queda. El barnizado final se realizará con acabado brillante para no cambiar en absoluto la visión estética para sus fieles y el público en general. Respecto a la peluca de rizos tan característica del Niño de la Bola, se va a intentar recortar -mediante otra empresa que intentan localizar- o rehacer, para que el pelo no cuelgue tanto.
Esta será la primera intervención oficial sobre la imagen, aunque se observan anteriores actuaciones que seguramente fueron “caseras”, de conservación popular.

LA INVERSIÓN Juan Carlos Llorente, hermano de la cofradía, explicó que la inversión supera los mil euros, y que se hará en dos plazos para “no desfondar a la cofradía”, que asume por completo el gasto de restauración. El plazo estimado para esta obra será de entre mes y medio y dos meses.