El sacerdote colombiano, Aníbal Olaya, oficiando misa en la iglesia de Santa María la Mayor en Coca.
El sacerdote colombiano, Aníbal Olaya, oficiando misa en la iglesia de Santa María la Mayor en Coca. / Nerea Llorente
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“No teníamos constancia de este hecho”, afirmaron fuentes del Obispado de Segovia en relación con la marcha de Aníbal Olaya Ospina, antiguo sacerdote de la parroquia de Coca, al ser reclamado desde Colombia — país del que procede el cura — con el fin de clarificar el delito de “falsedad ideológica en documento público” que se le imputa, según informa el diario ‘La Nación’ el día 11 del pasado mes de octubre. “Aníbal vino por tres años, como todos los que vienen a ayudar, y ahora estaba en prórroga”, confirmaron desde el Obispado segoviano.

El expárroco de Coca, “terminó enredado por ‘embolsillarse’ cerca de dos millones de pesos de un contrato ficticio”, cuenta la noticia de ‘La Nación’. Dicho convenio incluía “la prestación de los servicios de tamizaje visual, orientación psicológica, recreación y prevención en salud para adultos mayores, pertenecientes a dos fundaciones de la localidad”. El problema llega cuando la persona encargada de rubricar el contrato, no lo hizo, mas en el convenio sí figura una firma. Según las investigaciones colombianas fue el propio Aníbal quien certificó que el contrato había sido ejecutado por María Angélica Mora — quien aseguró no haber rubricado dicho escrito, además, un grafólogo forense del Cuerpo Técnico de Investigación de Colombia corroboró a la señora Mora — y “le falsificó la firma”, cuenta el diario sudamericano.

Aparentemente, el religioso alteró la signatura, cobró el cheque por valor de 1,98 millones de pesos y fue acusado formalmente el 29 de julio de 2014 por el citado delito “de falsedad ideológica de documento”, si bien la infracción data del 29 de diciembre de 2004.

“A nosotros es algo que nos preocupa pero poco más podemos decir”, aseguraron desde el Obispado de Segovia quienes advirtieron que, actualmente, el Arciprestazgo es quien asume “la atención más inmediata a los feligreses del pueblo”. Cada día un sacerdote oficia la misa y acude a las emergencias que pueda haber en la localidad y durante los fines de semana “iremos alguno de la Diócesis de Segovia, como cuando hay algún cura de vacaciones”, dijeron.