El comienzo de la cosecha confirma la merma de la producción un 40%

Los rendimientos del cereal son muy variables según las zonas, entre 500 y 3.000 kilos/Ha. De la ola de calor se ha pasado a la actividad tormentosa, que también ralentiza la actividad

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Una cosechadora trabajando en las inmediaciones de Segovia capital, donde comenzaron los trabajos de recogida del cereal hace unos días. / kamarero
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Pasada la intensa ola de calor de la semana pasada con sus restricciones de actividad en el campo, las cosechadoras han vuelto a arrancar.

En pocos días toda la superficie de cereal de la provincia estará segada. Por el día y durante la noche, las cosechadoras trabajan para recoger en el menor tiempo posible todo el cereal aprovechando la suavización de las temperaturas. Tan solo se ralentiza la recogida en aquellos puntos donde se registran tormentas que empapan las espigas y complican el trabajo de las cribas de las cosechadoras. A su rebufo circulan las empacadoras para recoger la paja, otro producto que este año se ha encarecido por el menor rendimiento.

En cualquier caso las primeras pruebas están demostrando que los rendimientos están por debajo de lo previsto y los agricultores calculan un 40 por ciento menos de producción. Así, la cosecha de este año será parecida a la del año 2015.

Como viene siendo habitual, existen muchas diferencias de unas comarcas a otras. El momento de la siembra, el mayor o menor efecto que tuvieron los hielos de abril, el estado de la germinación cuando se registraron las precipitaciones de marzo, y las nuevas variedades de grano empleadas están arrojando rendimientos que oscilan entre los 1.000 y los 3.000 kilogramos por hectárea en el caso del trigo. En cebada también fluctúa entre los 500 y los 3.000 kilos. Algunas parcelas están ofreciendo datos mucho mejores de lo previsto, e incluso con sorpresas. Santiago Martín, agricultor y conductor de cosechadora se muestra sorprendido por el resultado de algunas fincas: “Nos preguntamos todos cómo se puede haber creado la cosecha con tan poco agua y en unas condiciones tan extremas; es increíble”.

Las previsiones oficiales del Servicio Territorial de Agricultura calculan en 398.200 las toneladas que se recogerán este año en la provincia de Segovia, frente a las 518.000 del año pasado. La mayor parte de la producción corresponde a cebada, seguida muy de cerca por el trigo.

En cuanto a las superficies, siguen siendo similares a las de años anteriores. En total se dedican al cereal unas 165.000 hectáreas en toda la provincia, según los datos de la Junta.
A nivel regional, Cooperativas Agro-alimentarias de España también estiman una reducción del 37 por ciento en la cosecha de cereal e Castilla y León. Según sus cálculos se recogerán 5,51 millones de toneladas en Castilla y León, con una reducción más acusada que en el conjunto nacional. En concreto y según las mismas primeras estimaciones de Cooperativas Agro-alimentarias de España, la estimación de la cosecha nacional es de 17,94 millones de toneladas, frente a los 24,08 millones de toneladas que se recolectaron en 2018 y los 21,22 millones de la media de los últimos tres años. De esa cantidad, 6,95 millones de toneladas serán de cebada, 4,52 de trigo blando, 3,62 millones de maíz y 1,05 de avena, con 947.136 de trigo duro, 537.856 de triticale y 290.382 de centeno.

En el caso de Castilla y León la estimación de la cosecha es de 5,51 millones de toneladas frente a los 8,71 millones que se recolectaron en 2018 y los 7,05 millones que corresponden a la media de los últimos tres ejercicios, con 2007 como el peor, con 3,44 millones de toneladas.

Precios altos, misma rentabilidad En cuanto a los precios, las cotizaciones están por encima del año pasado. En la pasada reunión de la Lonja Agropecuaria de Segovia, el trigo cotizó a 186 euros la tonelada, frente a los 165 que se pagaba un año antes. Igual ocurre con la cebada, que ha pasado de 155 euros la tonelada a 173 de este año.

Los productores aseguran que este mayor precio no supone más rentabilidad para el campesino. “Aunque los precios no son malos tomando como referencia los años pasados, siguen siendo irrisorios”, añade Santiago Martín. “Los costes de producción han subido mucho estos últimos años. Abonos, herbicidas, maquinarias, amortizaciones, y rentas de tierras siguen subiendo, con lo cual aunque el precio sea un poco más caro no se llega a cubrir la subida y sin contar el precio de la tierra, que no para de encarecerse”, apostilla. Y añade que para trabajar un agricultor “cada vez hay que mover muchas más hectáreas, con menores márgenes. Ha llegado el capitalismo a la agricultura y queremos que los pueblos no se despueblen, pero todo no se puede”, agrega.

También los precios de la paja de cereal se ha encarecido este año. En Segovia se paga a 68 euros la tonelada. La escasez de este material durante esta campaña ha hecho que se suba de valor. La abundancia de ganado estabulado en la provincia hace que sea un producto muy demandado.

Mientras tanto, se mira de lado al girasol, que evoluciona pidiendo a gritos que lleguen las precipitaciones.

Máquinas agrícolas, principal causa de los primeros incendios

Las máquinas agrícolas han sido las principales causantes de los primeros incendios registrados hasta ahora en la provincia. La llegada precipitada de las altas temperaturas, antes de que se pusiera en marcha el operativo habitual de incendios, ha pillado por sorpresa a los servicios administrativos.

Desde ayer lunes, 1 de julio, está en vigor la regulación establecida para la época de peligro alto en la Orden FYM/510/2013 que establece el uso del fuego y de las actividades susceptibles de originar incendios forestales, así como el uso recreativo y acceso público al monte, las medidas preventivas en el uso de barbacoas y de maquinaria y las medidas a aplicar en situaciones de alerta, alarma y alarma extrema en situaciones de especial riesgo meteorológico durante esta época de peligro alto de incendios. Pero las condiciones climáticas adversas se adelantaron a la semana pasada.

Aunque Segovia no fue una provincia tan castigada como Ávila o Madrid, sí se han registrado fuegos durante los últimos días en localidades como Santa María la Real de Nieva, Abades, Encinillas o Madrona, entre otras.

Así las cosas, las críticas a la Administración no se han hecho esperar, sobre todo desde los sindicatos. Para CGT, el Servicio Territorial de Medio Ambiente de Segovia “se parece más a un desierto, desierto en el que se pueden acabar convirtiendo nuestros montes”. Denuncian que durante el invierno no se realizan labores preventivas, “que es cuando hay que hacerlo”, dicen. “En este Servicio hay 15 plazas de tractoristas, de las cuales sólo 4 están ocupadas, es decir un 75% de las plazas están vacías y en cuanto a los peones forestales hay 21 plazas de las cuales solo tres están ocupadas , es decir un 86% libres”. “Al no encontrarse estas plazas cubiertas, la administración y sus gestores, recurren a empresas privadas o ‘semi-públicas’ para el desarrollo de los trabajos que tendrían que ser ejecutados por el empleado público”.

También UGT ha criticado a la Junta tras los incendios de Ávila. Por ello piden el cambio “inmediato de todo el equipo responsable del operativo de incendios de la región, encabezada por el consejero en funciones de Fomento y Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez – Quiñones, y el director general del Medio Natural, José Ángel Arranz”.