Esta no es la primera vez que el censo de Maderuelo experimenta repuntes los meses previos a unos comicios.
Esta no es la primera vez que el censo de Maderuelo experimenta repuntes los meses previos a unos comicios. / Kamarero
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La localidad segoviana de Maderuelo —catalogada como uno de los pueblos más bonitos de España— está ahora siendo investigada por el aumento de su censo desde los 90 habitantes en febrero de 2018 (según datos del Instituto Nacional de Estadística – INE) hasta los 162 que figuran a censo cerrado el 1 de febrero del presente año.

El alcalde, Santiago Bayo que, tras 45 años en el cargo, se presenta de manera independiente a las próximas municipales con la única intención de continuar su trabajo “haciendo de Maderuelo lo que es ahora, un pueblo que recibió casi 5.300 visitas el pasado año”, afirma que la única solución es que voten los empadronados en 2018 ya que “yo no voy a ir casa por casa con un testigo mirando si esa persona vive ahí o no, que Estadística quite a todos los nuevos o que no quite a ninguno”.

“Lo único que quiere la oposición es quitar al alcalde, por eso denuncian cosas que son legales y no se dan cuenta de que esas cosas benefician al municipio”, dice Bayo refiriéndose a una denuncia por parte de la oposición socialista por malversación de fondos en la construcción de un restaurante municipal en la orilla del pantano. Denuncia que, también, le obligó a darse de baja del Partido Popular “a pesar de tener ahí a mis amigos, a pesar de no tener nada que esconder, pero para no suponer una carga para ellos”.

Ambos, alcalde y oposición, entienden como algo ‘normal’ el hecho de que aumente el censo de cara a las elecciones. “Sí que es verdad que se ha estado empadronando gente y, la gran mayoría, por parte de Bayo pero sé que algunos quieren votarnos a nosotros”, asegura Alberto Hernando, concejal socialista en el municipio, añadiendo que, en un proceso electoral anterior, alrededor de una veintena de extranjeros se empadronaron “en la estación que está en ruinas, a lo que Bayo dijo que eran unos trabajadores, sin embargo denunciamos y, realmente, estaban empadronados en la casa del teniente alcalde pero se archivó la causa”. Santiago Bayo defiende estos censados confirmando su padrón pero advirtiendo que ni contaban con derecho a voto ni tampoco lo solicitaron y, “desde luego, no vivían en la casa del teniente alcalde”.

Actualmente, el Consistorio maderolense está formado por cuatro concejales del PP y uno del PSOE, si bien, el censo de 90 habitantes de febrero de 2018 reduce el número de ediles a únicamente tres.

“Esperamos que la gente no vote a Santiago Bayo por todos los motivos que ha dado a los vecinos para no hacerlo, tras el pleno que tenemos el martes podremos decir unas cosas u otras pero, después de todo lo que está pasando, no creemos que le vaya a votar nadie”, aseveró Hernando. El alcalde, por su parte, se dice —y se muestra— “tranquilo”, a pesar de presentarse en una candidatura independiente, “ya que la gente en los pueblos no vota al partido sino a la persona. Yo no tengo nada que esconder, si me quieren poner a caer de un burro, que lo hagan, no voy a contestar acusaciones absurdas”. Bayo asegura disponer de todas las licencias urbanísticas, de todas las nóminas de los trabajadores del restaurante —que da empleo a seis vecinos en la temporada baja y a doce en la época de verano— y de todos los documentos necesarios para defender su inocencia ante la justicia cuando sea llamado a declarar.

Ahora le toca hablar a la Oficina del Censo Electoral, organismo encargado de la investigación, aunque, bien es cierto que, según datos publicados por El Confidencial, en las dos elecciones municipales previas (2011 y 2015) se observan repuntes censales previos a los periodos electorales de los que salió ganador el Partido Popular, imponiéndose con 66 votos frente a 35 de los socialistas en 2011 y con otros 52 ante los 36 del PSOE en las municipales de 2015.