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El pasado pleno ordinario sirvió para aprobar los presupuestos de 2019 pero también para tratar algunas cuestiones vecinales que están demandando atención desde hace varios meses. Una de ellas es la construcción de las aceras del barrio de San Gil, que desde la mitad del periodo de su ejecución ha creado controversia entre los vecinos y han sido varias las manifestaciones de su asociación a los medios y al propio Consistorio.
Antes de la celebración del pleno, la Asociación de Vecinos del barrio de San Gil explicaban que la ejecución de las obras les estaba ocasionando en sus vías la formación de grandes charcos. Su ejecución estaba ocasionando problemas a los vecinos, que ven cómo el agua podría adentrarse en sus casas de planta baja. Concretamente, las obras se han realizado en las calles Rufino de Benito, Benito Llorente y Moisés Magdaleno. Los vecinos han realizado un total de 25 escritos y recogida de firmas para que se ponga una solución, algo que se trató en el pleno.

Fue el grupo municipal Socialista el que puso el tema sobre la mesa. Aseguraron que esta era considerada “la obra estrella del Ayuntamiento de este año”, y que más bien se había convertido en un “fiasco de inversión”. “Expliquen a los particulares de forma técnica y política lo que está pasando, y vayan al barrio”, comentó Carlos Fraile, portavoz del grupo. Pusieron de manifiesto el miedo de los vecinos a que se inunden sus casas y denunciaron que estas obras en el barrio no hayan ido acompañadas de una sustitución de las redes de agua, ya que las tuberías existentes son aún de plomo y fibrocemento. “Expliquen y actúen para que esto quede en condiciones”, reclamaron.

Jesús García, alcalde de la villa de Cuéllar, explicó que el miércoles pasado se personó en el barrio y habló con los vecinos y los profesionales sin problemas. Las distintas cotas de nivel de las casas fueron causa de un estudio topográfico previo al comienzo de las obras, sabiendo además que sobre todo en las calles más llanas, “el agua siempre se queda”. Se han colocado nueve imbornales nuevos para acometer esos problemas. Por otro lado, acometer una reforma integral de tuberías habría supuesto más de 400.000 euros de inversión, según las palabras del alcalde. “Realizar una actuación integral cuando no dan problemas, es tontería”, explicó. Aseguró que esta actuación ha sido correcta, y que incluso ha hablado con algunos firmantes que reconocen que las obras están bien ejecutadas. El primer edil también se refirió a todas las aceras realizadas del mismo modo, en calles como Calvario, Bartolomé de la Cueva, Polideportivo, Caídos y otras muchas, y aseveró que se está “manipulando mucho la opinión pública”.

El grupo de oposición socialista se defendió de esta acusación de haber politizado la asociación y la causa, y volvió a exigir más explicaciones además del respeto a los vecinos del barrio. El equipo de Gobierno habló de una “generalización” entre los vecinos y reiteró que la opinión de muchos de ellos no es esa. Aseguró para finalizar que desde que se ha entrado en el Gobierno local, dicho equipo ha trabajado por el barrio en muy diversas cuestiones, y así está siendo actualmente, con la finalización de estas obras.