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Emociones, valores, habilidades y comunicación son las líneas de trabajo sobre las que desde hace años trabaja la comunidad educativa del CEIP La Atalaya, para enseñar a los más pequeños a vivir en sociedad. Y dentro de ese proyecto de mejora, por cuarto año consecutivo los escolares del colegio de Palazuelos de Eresma llevan a cabo una iniciativa que pretende recuperar el valor de escribir a mano una tarjeta navideña, sin recurrir a las nuevas tecnologías, trabajando así el concepto de tradición. A mediados de noviembre comienza la elaboración artesanal de las tarjetas, en la que la parte artística es libre, con un texto común que no alude a ninguna religión para conjugar la diversidad que hoy en día hay en los centros educativos, como el CEIP La Atalaya.

Los destinatarios de estas tarjetas son, primero, los vecinos del pueblo, así como los establecimientos comerciales, a los que los niños llevan las felicitaciones en mano. También hay tarjetas personalizadas para los miembros de la comunidad educativa que más participan en el colegio. Y en una segunda parte, los escolares realizan tarjetas con saludos institucionales, que llegan hasta el Palacio de la Zarzuela, al presidente del Gobierno, la Junta de Castilla y León o la Dirección Provincial de Educación. Todos los servicios del Hospital General de Segovia reciben también sus tarjetas, así como otros colegios y centros hospitalarios de toda España, de los que pueden surgir nuevas relaciones, como la que este año se ha logrado con el Hospital Universitario de la Laguna, en Canarias. Los escolares se emocionan y están encantados cuando reciben respuestas a su iniciativa, aunque muchas de ellas, sobre todo este año, son vía correo electrónico. El año pasado hubo incluso respuesta de la Casa Real y del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.

Dentro del programa de relaciones intergeneracionales que el colegio ‘La Atalaya’ mantiene con el centro de personas mayores de Quitapesares, entre las actividades que también desarrollan, destaca el intercambio de tarjetas navideñas entre los escolares y los residentes del centro. Es uno de los momentos más emotivos que viven todos, con horas de convivencia entre abuelos y niños.

“Les encanta este proyecto a los escolares”, afirma una de las profesoras del colegio de Palazuelos, “y muestran una gran alegría cuando reciben respuestas a sus felicitaciones”. Y más cuando esa respuesta es en forma de aguinaldo, como este curso, con productos navideños que hacen las delicias de toda la comunidad educativa.