Dos grandes faenas de Victor Barrio encumbraron una excelente corrida

El torero de Grajera cortó cuatro orejas y un rabo; dos el rejoneador Álvaro Montes y una Eugenio de Mora.

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La racha buena de Victor Barrio no tiene fin. Es un serial contínuo desde que comenzara la temporada en la temprana feria de Valdemorillo cortando tres orejas. Luego vinieron las corridas de Madrid donde estuvo digno y torero sobre todo y ya en tierras segovianas la del 28 de junio en la ciudad de Segovia, El Espinar, Cantalejo y ahora, ayer mismo la de Sepúlveda.

La plaza registró tres cuartos de aforo. Presidió Alonso Fernández con buen criterio. La reina de las fiestas y damas de honor en primera fila luciendo palmito. La banda de música de Sepúlveda enorme.

Se lidiaron toros de Hermanos Cambronell muy bien presentados y de juego bueno en conjunto. Bueno el de rejones, regular tan sólo el primero de lidia normal, bueno el segundo, distraído el tercero y gran toro, el mejor del encierro el quinto que mereció la vuelta al ruedo en el arrastre.

ÁLVARO MONTES El rejoneador jienense mostró gran parte de sus buenas cualidades en la cuidada monta y en la esmerada ejecución de las suertes, donde se adornó con aires ecuestres de alta escuela y clavó rehiletes a una mano al quiebro, al estribo y al «violín». Cambió cuatro veces de cabalgadura, cuestión que sirvió para admirar la belleza de su cuadra y la puesta a punto en la ejecución del toreo y salida airosa de las suertes. Tiene clase este caballero en plaza, muy habitual en plazas segovianas desde hace tiempo. Tras un metisaca cobró un rejón certero que le valió el premio de las dos orejas.

Es sin duda el toledano un torero en sazón, un diestro que lleva una racha incontestable de éxitos importantes en plazas relavantes como Madrid por ejemplo. Vistió de celeste y oro. Bien a la verónica con media superior. Trasteo muy a cuenta para pulsar la embestida del astado. Esta embestida resultó deficitaria por la desigual arrancada y el corto recorrido. Pases sueltos pero con calidad en faena de intenciones y lógico resultado. Estuvo muy por encima del toro. Estocada y oreja.

Con el que hacía cuarto del festejo, toro sumamente distraído, escaso bagaje con el capote. Buenos muletazos iniciales en tanda que se jalea. Aceptable el toreo por el pitón izquierdo, meritorio teniendo en cuenta la fea embestida, muchos pases, eso sí con capacidad interpretativa y estocada corta con descabello. Palmas.

De verde botella y oro. Irrenunciable su personalidad torera, se diga lo que se diga. ¿ Se repite en algunas ocasiones?. Gracias, porque la interpretación resulta genuina y hasta artística. En lo fundamental, magnánimo, extraordinario. Exquisitos los lances de saludo y la media verónica belmontina. Doblones participativos de uno y otro pitón, con aplomo, sentido técnico y hechuras en composición y actitud.Embarcó al toro en una embestida de trazo y recorrido que transmitió entusiasmo colectivo. Bonitos, espléndidos pectorales. Corto se quedaba por el izquierdo, por lo cual retorno al pitón contrario. Tandas que se jalean, se corean, se aplauden y provocan entusiasmo. Todo hacia fuera, nada de ventajas.

El público entregado no cesó de aclamar al diestro, quién como retoque de la gran faena se permitió ejecutar un toreo «ojedeista» entre pitones. Gran estocada, dos orejas y rabo y vuelta apoteósica.

Con el que cerraba plaza, sin duda el mejor toro de la corrida, un ejemplar todo bravura, nobleza y con repetidas embestidas, estuvo genial Victor Barrio. Lances de simple ejecución, quite por delantales y chicuelinas y comienzo con la flámula con unos acompasados muletazos previo otros de hinojos. Al natural destacaron los pases asépticos, inmáculos, luminosos, con cadencia y ritmo. La composición de la figura es parte esencial en el diestro segoviano. No renuncia a ello, simplemente porque posee el don de la estética bien entendida y transmite sensaciones varias como confianza, serenidad y un concepto claro de lo fundamental. Pinchazo y estocada para dos orejas.