Desafío musical infantil

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De auténtico desafío es el organizar un concierto con auditorio infantil y a cargo de un cuarteto de contrabajos, pero todo es posible cuando se cuenta con los músicos de la Escuela Reina Sofía y se produjo el milagro y el público infantil, y el resto del público, disfrutamos de un concierto muy interesante y bello donde la atención y el disfrutar del público infantil fue todo un espectáculo, tanto como el resultado musical.

La narradora también contribuyó al feliz resultado con su completa dedicación, haciendo explicaciones atractivas de las obras y en un lenguaje muy atractivo para el mejor de los públicos en un concierto, ese que en el 2016 ya serán público juvenil y disfrutarán de todos los acontecimientos culturales que seguro nos esperan en la ansiada cita. La narradora Blanca Calvo es profesora pianista acompañante del Conservatorio de Madrid y profesora de Historia de la Música en la Escuela Superior de Música Reina Sofía.

El público infantil ocupó los sitios destinados al protocolo en otras ocasiones, en una decisión acertada por parte de los organizadores.

El cuarteto de contrabajos está formado por cuatro músicos entregados al instrumento con total dedicación y con unos resultados homogéneos en cualquiera de sus contribuciones, a veces como solistas y otras como músicos de conjunto en perfecta armonía.

Las obras seleccionadas también lo fueron con mucho acierto, obras cortas, como lo requería el auditorio y dando cabida a muchos de los movimientos musicales de todas las épocas de la historia de la música y con curiosos resultados, pues fue curioso observar que el auditorio recibía con más agrado los ejemplos de Bach, como la cantata más corta de su producción, ‘Nun Danket Alle Got’, y sin embargo, no prestaron mucha atención a los dos ejemplos de danzas, la horn pipe y la bourrée, de la ‘Música Acuática de Haendel’, que tanto nos atrae a los mayores desde hace tanto tiempo.

Disfrutaron mucho con el ‘Orfeo en los infiernos’ de Offenbach, interpretado con ejemplar plasticidad por el cuarteto, y acompañando con palmas el alegre cancán. ‘El manisero’ de Moisés Simons tuvo en la labor de solista, por parte de Ignacio Fernández-Rial, un éxito bien patente. En la seguidilla de la ‘Verbena de la Paloma’ de Tomás Bretón hubo buenos dúos por parte de Lucila Barragán con el resto de sus compañeros y en los dos ejemplos de la música americana de Tony Osborne, un blues-style y un ragtime, hubo buen ritmo y demostración de la fuerza en los contrabajos, con acompañamiento también de palmas por parte del público infantil.

Todo este alegre concierto terminó con ‘España Cañí’, el genial pasodoble del bilbitense Pascual Marquina Narro.

Un desafío totalmente llevado con éxito y del que siempre nos llevaremos el recuerdo del contrabajo como corazón de la orquesta.