Álvaro de Torres
Álvaro de Torres (centro) acaba de ser nombrado director del Centro Nacional de Educación Ambiental. / E.A.
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Álvaro de Torres es el nuevo director del Centro Nacional de Educación Ambiental (Ceneam). Es licenciado en Ciencias Biológicas por la Facultad de Biología de la Universidad de Salamanca.
—¿Se esperaba su designación? ¿Cómo lo recibió?
—Yo presente mi candidatura en la dirección del Organismo Autónomo Parques Naciones, organismo del que depende el Ceneam, pero no sabía cuál era la probabilidad real de acceder al puesto. Me enteré poco antes de incorporarme al final del verano y en realidad para mí fue una sorpresa. La designación ha significado para mí una alegría tanto en lo profesional como en lo personal.

—¿Qué significa dirigir el Ceneam para su carrera?
—Es un gran reto, una responsabilidad y mucho trabajo. Mi respeto al centro y sus trabajadores es máximo. Con el colegio, junto con mis compañeros de clase, visité el Centro Montes de Valsaín y las ‘obras’ del Ceneam en los años ‘80, en los ‘90 mientras finalizaba mi formación universitaria fui alumno en varios cursos. Más tarde, una vez que comencé mi carrera profesional como funcionario he tenido la suerte de colaborar con el Ceneam en calidad de coordinador de actividades formativas. Así, mi vinculación con el centro viene de lejos y en cierta manera siempre he tenido en mente poder trabajar aquí. El Ceneam es un referente y es un privilegio que hayan confiado en mí para dirigir el centro.

—Para quien no sepa exactamente lo que es, explique a qué se dedica y su importancia.
—A principios de la década de los ‘80, cuando comienza a tomar forma el proyecto del Ceneam, poca gente sabía que era la educación ambiental salvo gracias algunos profesionales pioneros, no existía el Ministerio de Medio Ambiente. La implantación de la educación ambiental era prácticamente nula. Conceptos como reciclaje, reutilización, eficiencia energética y ,no digamos, desarrollo sostenible, eran desconocidos. Gracias a la labor del Ceneam y de otras valiosas iniciativas institucionales y personales todos estos conceptos ya forman parte de nuestra conciencia ambiental y se explican en los colegios e institutos. A día de hoy podríamos sintetizar la actividad del Ceneam en tres bloques fundamentales: Un área de formación en la que se organizan cursos de formación para profesionales en materia de medio ambiente. Otro área desarrolla un programa de educación ambiental con colegios e institutos a la vez que coordina el desarrollo de seminarios que reúnen anualmente a expertos en cambio climático, interpretación del patrimonio, derecho ambiental, protección del medio marino, etc. Por último, contamos con un área de documentación y comunicación que gestiona una biblioteca temática, una fototeca y una videoteca, además de encargarse de la difusión y consulta de información ambiental por diversas vías.

—¿Qué retos se plantea a corto plazo?
—El reto inmediato es sacar adelante el programa del año que viene. Estamos en el momento previo a decidir qué actividades son las que se desarrollarán en los próximos meses, en 2019. Esto conlleva una revisión de los resultados del año que termina, de las evaluaciones de los alumnos y participantes, estar atento a las previsiones presupuestarias, detectar nuevas necesidades, colaboraciones con instituciones, etc. En definitiva, tenemos que coordinar un trabajo técnico y logístico para que todo funcione bien el año que viene. Para alguien que acaba de aterrizar en el centro este es el gran reto a corto plazo.

—¿Y a largo plazo?
—Un reto continuo es el adaptar contenidos y servicios a las nuevas necesidades que detectamos en educación ambiental. Evidentemente, sabemos más de medio ambiente que hace tres décadas, pero surge una problemática emergente a la que nos enfrentaremos en el futuro: cambio climático, pérdida de biodiversidad, contaminación del medio marino, etc. Estos son ya el foco de preocupación de la comunidad científica, política y de la ciudadanía en general. Así que debemos focalizar nuestro esfuerzo en educar y concienciar acerca de estos temas que condicionan ya y seguirán condicionando en el futuro nuestras vidas.

—¿Qué opina sobre el PRUG que va a aprobarse previsiblemente este año en la Sierra de Guadarrama?
—Desde el Organismo Autónomo Parques Nacionales, del cual depende el Ceneam, se da apoyo técnico y logístico a los trabajos de redacción del PRUG del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama. Se está trabajando codo con codo con las comunidades autónomas en la preparación del documento. Aunque desde el Ceneam no participamos directamente en el desarrollo del PRUG observo que se trabaja con mucha intensidad, dedicación e interés. Participan funcionarios y técnicos de un gran nivel que además conocen el territorio a la perfección. Entendemos además que a través de los procedimientos de información pública la participación de la población está garantizada. No me cabe duda qué el PRUG resultante será resultado de mucho trabajo y tendrá en cuenta tanto al objetivo principal del parque nacional, la conservación, como a las personas que viven en la periferia del parque.