El Restaurante Maracaibo ofreció un exquisito menú. / DIEGO GÓMEZ
El Restaurante Maracaibo ofreció un exquisito menú. / DIEGO GÓMEZ
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El tercer fin de semana consecutivo del IX Otoño Enológico que organiza la Fundación Caja Rural de Segovia se celebró tanto en la capital como en la provincia: Casa Silvano-Maracaibo, en Segovia, y Los Mellizos, en Carbonero el Mayor, fueron los culpables de dos cenas maridaje de esas de “apuesta segura”.

El Restaurante Casa Silvano-Maracaibo presentaba un menú degustación con ingredientes de temporada tratados con mimo y sofisticación. Una apuesta que sorprendía a la vista y enamoraba al paladar. Tartar de zanahoria del Carracillo, gamba cristal frita y chile poblano de huerta la retamilla; platos que fusionaban los ingredientes tradicionales más segovianos con las últimas tendencias de la cocina de autor como la segunda propuesta: pericos, plancton, alga y crema de judiones.

Continuaban los platos principales con un mero con almejas fritas con piñones de Pedrajas que, con el tinto de Borgoña David Duban conformaron el maridaje más perfecto de la noche. A continuación, morcillo de vaca gallega con setas de cardo, para terminar con un dulce otoño en el plato, una creación artística con más de 20 elaboraciones distintas de chocolates, frutas en texturas, galletas… que representaba el paisaje otoñal, sus colores, plantas, hojas, ramas, setas… Una auténtica sinfonía de sabores y sensaciones que no dejó indiferente a nadie. ¡Y qué decir de los vinos!, un recorrido por ‘la France’ con una exquisita selección de vinos de FAP, presentados por Rocío García. Un viaje de auténtico capricho desde la Borgoña a Burdeos, parando en las estaciones enológicas de Blanco Borgoña A.Bichot Saint Veran, Blanco Burdeos Clos floridene, Tinto Borgoña David Duban, Tinto Rodano Yves Cuilleron Crozes Hermitage Laya y Blanco Dulce Barsac Cuvee 79 F Passaga. Un maridaje de diez, que invita a soñar con una escapada a la tierra del champagne.

A las 21.30 horas del viernes arrancaba la cena maridaje en Los Mellizos, un clásico ya en estos otoños que, para no variar, colgó el cartel de ‘no hay entradas’. Vinos de dos bodegas segovianas diferentes, Verdeal (blancos de la DO Rueda) y Navaltallar (tintos de la DOP Valtiendas) y un variado repertorio de propuestas gastronómicas, hicieron de esta cena un evento más que completo en todos los sentidos. El carácter afrutado y la frescura de Ayre, así como la complejidad e intensidad de Verdeal 500 Flores fermentado en barrica (ambos de Bodegas Verdeal) daban el toque ‘blanco’ a esta cena mientras que el equilibrio de Navaltallar Roble, con ocho meses en barrica, y la elegancia y la estructura de Navaltallar Crianza se encargaban del toque más cardenalicio culminando, así, una cava variopinta y diversa. Ni que decir tiene que Fé, a los fogones, se encargó de proporcionar más sentido, si cabe, a la degustación de estos vinos gracias a: su tartar de salmón ahumado y aguacate con yogur de mandarina de Celestino Arribas; verdinas con pulpo y langostinos que, con el vino Navaltallar Roble, conformaron un maridaje perfecto; bacalao con salsa de boletus y crujiente de cebolla; lagarto de ibérico con queso de cabra y helado de foie; y una croqueta de chocolate con crema de queso cookies y frambuesa. Especial mención al maridaje del bacalao con salsa de boletus y crujiente de cebolla con el Verdeal 500 Flores, un verdejo fermentado en barrica de los que quitan el hipo. La nota musical la puso el dúo acústico WineNotes, formados y especializados en este tipo de maridajes que siempre sorprenden.