Instante de la presentación de la nueva obra teatralizada en el Castillo de Cuéllar, que une nobleza y servidumbre con historia y comedia./ c.n.
Publicidad

El Castillo de Cuéllar se vuelve a llenar de teatro, como cada fin de semana, pero en esta ocasión con nueva obra. Cada dos años, la Concejalía de Turismo y el equipo de actores culminan sus esfuerzos con el estreno de una nueva obra que reforzará la oferta turística de la villa.

Ayer tuvo lugar la presentación, ante autoridades y medios, de la obra teatralizada ‘El nuevo señor de Cuéllar’. El alcalde, Jesús García, concejales de la oposición socialista y la diputada y alcaldesa de Abades, Magdalena Rodríguez, no faltaron a la cita. Nuria Fernández, concejal de Turismo, dio la bienvenida a todos a la puerta del Castillo, junto a Noemí Tejero, guía de la Oficina de Turismo, que fue la encargada de guiar a los visitantes en la obra.

La trama se centra en la época final de la Edad Media, en el momento de la llegada del primer duque de Alburquerque a cuéllar y el nacimiento de su primer hijo, Francisco Fernández de la Cueva. Beltrán de la Cueva consiguió la villa por una concesión del rey Enrique IV, por ceder el maestrazgo de Santiago en el año 1464, aunque no llegaría a Cuéllar hasta dos años más tarde. Hasta 1464, la villa perteneció a la princesa Isabel, futura reina Isabel la Católica. En la obra se descubren las tensiones existentes entre la casa de Alburquerque y otras casa nobles, los prejuicios de la mujer en la Edad Media, la convivencia en el Castillo entre criados; todo ello en un halo de historia que verdaderamente lleva al espectador hasta esa época. La narración entretenida y adaptada a todo tipo de público, la alternancia entre drama y comedia hilada con la historia, hacen de esta una muy buena apuesta turística.

El recorrido comienza con un paseo por la liza, y la acción comienza en breve. Los visitantes podrán adentrarse en el Castillo desde el primer momento, con escenas muy sorprendentes como la de la mazmorra. Aparece también una figura muy importante para la villa, como es Rabí Simuel, que se convertiría en el médico de duque y tuvo mucha trascendencia en la villa, llenando la sinagoga de la Judería, como está documentado. Los detalles están hilados al máximo, y para unir los personajes de la nobleza y la servidumbre se usa un halcón como símbolo. El halcón fue un regalo que le hicieron al duque a su llegada a Cuéllar, dada su afición y pasión por la cetrería; llegó a escribir libros sobre sus experiencias con halcones. El ave cobrará un papel muy divertido en la parte de las bodegas, porque la obra en sí se diferencia en varias partes, y la más cómica se desarrolla en las bodegas y en torno a ese símbolo. Es aquí donde más interactúa el público, donde las coreografías y canciones se suceden y donde la actividad cobra un ritmo mucho más vivo. Como explica Blanca Izquierdo, su directora -y actriz ligada a las últimas obras del Castillo- la parte más histórica tiene lugar en la torre, mientras que la más cómica se desarrolla cruzando el patio de armas y llegando a las bodegas, con la servidumbre como protagonista.

Más espacio expositivo Una de las zonas más impactantes en el recorrido que realiza la obra es la de el mirador del torreón sureste, que se ha habilitado con una muestra de armas muy llamativa. Alabardas, escudos, banderas y armaduras pretenden ligarse a la figura de don Beltrán, gran armero. Se explica en la visita que una de las mayores armerías de España se encontraba precisamente en Cuéllar, en la casa ducal de Alburquerque y que se mantuvo en el Castillo durante varias centurias. Algunos documentos hablan, desde el siglo XIII, de que se contaba con alrededor de 300 armaduras “y buena porción de modelitos de cañones de bronce de varias suertes, muchas especies de lanzas, picas, espadas, mosquetes, estandartes, banderas y otros aprestos militares”.

Asimismo, hay otro espacio que cobra especial importancia, como es el desván de los libros. En ella, con los propios libros colgando del techo, se vivirá un momento anacrónico, atemporal, que hace un guiño al usufructo del Castillo como instituto de Secundaria. Jesús Puebla interpreta a un profesor que vive la aparición de personajes ligados a la fortaleza y a la villa, como son Lord Wellington, un preso tuberculoso y José de Espronceda. La sorpresa juega un papel importante en esta escena, que quiere relacionar el pasado y el presente de este palacio.

LO TIENE TODO La obras es dinámica, es fresca y el reparto vuelve a destacar entre las paredes del Castillo. Los primeros espectadores así lo reflejaron, volviendo a demostrar que esta es una apuesta que merece distinción y reconocimiento. Blanca Izquierdo, Jesús Puebla, Sergio Caminero, Begoña Martín y Jesús Hernández forman el elenco al completo.
La concejal de Turismo explicó en momentos previos al comienzo del pase inaugural que la nueva visita como el espacio nuevo de la armería vienen a reforzar este recurso. Está dirigido a todo tipo de público, familiar o en pareja, como una buena forma de ocio y que contará, en un futuro con una adaptación infantil. La concejal adelantó que se está trabajando en ello, y que será una versión infantil y didáctica de esta visita, que aunque divierte a todos, adultos y niños, tendrá sus pases específicos para los más pequeños.
A partir de este sábado 16 de febrero comienzan las visitas, que se ofrecen a grupos numerosos entre semana, y que van a entusiasmar a todos los que se adentren en la Edad Media de Cuéllar.

Blanca Izquierdo, guionista, directora y actriz

La cuellarana Blanca Izquierdo repite como directora, guionista y actriz en la nueva obra teatralizada del Castillo, y tras el prestreno y el estreno, se mostró muy satisfecha de que esta vaya a ser la apuesta turística de los dos próximos años en Cuéllar. Ella es actriz junto a Sergio Caminero y Jesús Puebla, e interpretan a todos los personajes de esta historia dividida en partes. La zona de la torre es la más histórica, con los personajes de Duque de Alburquerque, doña Mencía o el Rabí Simmuel, y la de las bodegas, como explica Blanca, está en clave farsesca, muy gestual. La parte de las cocinas irá creciendo y la idea es que haya mucha mirada al público, muy coordinado en coreografía, para que desde el sábado que comienzan las representaciones, los espectadores queden maravillados con esta propuesta.

La música de la parte más cómica que se desarrolla en las bodegas, perfectamente ambientada, ha vuelto a ser obra de Daniel Rovalher, de la compañía teatral Ron Lalá, tanto música como canción. Todo está perfectamente pensado, cambiando de instrumentación para dar distinto carácter a cada escena. Blanca destacó el papel de Sergio en las secuencias en las que canta; “poca gente en el mundo canta como él, somos afortunados porque no es algo común tener un contralto en un espectáculo”. La lucha escénica ha cambiado de esgrima a muy visual, con saltos y golpes. Por sus palabras, Blanca espera mucho de una obra que va a ir creciendo con los pases y que ya es en sí un éxito por su argumentación, ambientación e interpretación.