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Los novillos de la ganadería de Codessa de Sobral, procedencia vía Torrestrella y que pastan en suelo portugués, tomaron el ruedo cuellarano en la tercera de feria y se hicieron los dueños y señores de su anillo. Encierro encastado y con una exigente embestida que requería manos de experimentados lidiadores, entre los que destacó el bravo y extraordinario quinto. Hasta dos ejemplares se marcharon a los corrales, al escuchar los tres avisos, evidenciando el escaso rodaje con este tipo de hierros de Yanis Djemiba ‘El Adoureño’ y Darío Domínguez. Más placeado demostró estar Antonio Catalán ‘Toñete’, que anduvo inteligente para pasear la única oreja del festejo. La plaza registró algo menos de media entrada.

Bien hecho y aún con cara de novillo fue el negro que abrió plaza, con el que Toñete intentó estirarse a la verónica. Desempeñó fuerza en varas y en banderillas no se dejó ganar la partida. En la muleta desarrolló genio y repetición, y en cuanto el madrileño se acopló convergió un trasteo con acometividad y recorrido. Bien estuvo al natural el joven espada de oliva y oro, asentado de plantas aunque un tanto fuera de sitio. Los pectorales con los que abrochó las tandas fueron de nota, pero a espadas no estuvo acertado y su labor fue silenciada.

El respetable aplaudió de salida al negro que hizo cuarto, alto, con caja y buenas hechuras. Recibió dos puyazos con criterio y, en una lidia que requería su entendimiento al salir el animal del embroque de forma brusca, Toñete dio con las teclas al torearlo a media altura y terminar los pasajes por alto. La firmeza, a consecuencia del amplio bagaje que acumula esta temporada, llevó al madrileño a poner en liza lo más destacado de la tarde. No fue su mejor actuación con los aceros, poniéndole los pitones en el pecho incluso al ejecutar la suerte, pero con lo acontecido previamente cortó una oreja.

Burraco, con remate y enseñando las puntas saltó el primero del lote de El Adoureño, que no corrió el encierro, y se alteró el orden de la lidia. Quedó inédito en el capote. Despropósito de lidia en el caballo donde fue picado mal y en exceso. Complicado con los palos y encastado en la muleta, el francés sacó pasajes de solvencia, aunque tirando del animal con el pico de las telas. Pasó un quinario con los aceros y escuchó los tres avisos.

Más dispuesto salió El Adoureño con el capote en su segundo, un ejemplar negro bragado, bajo, lomirecto y con morrillo. Mal picado de nuevo y en banderillas se vino arriba, metiendo bien la cara a brega. Pirotecnia del francés para meterse al público en el inicio de muleta con pases cambiados ante una embestida brava y encastada. Tandas muy entregadas del burel, de corte extraordinarias, que requirieron su colocación. Este factor le llevó al novillero a cobrar dos feas volteretas, quedando tendido y cayendo muy mal a su merced. Tras estos dos momentos, la faena perdió intensidad y el astado se marchó con las orejas puestas, al no rematar en la suerte suprema. Dio una vuelta al ruedo con gestos poco agradecidos a un sector del respetable.

Otro burraco fue el tercero, gacho de cuerna y algo bizco del derecho, y hondo; que recibió hasta tres puyazos, dos de ellos buenos. Su comportamiento le llevó a hacerse el dueño del anillo cuellarano en banderillas y mostró su raza en la muleta. Domínguez intentó sacar algún pase con toques firmes, pero pronto se fue a por la espada, aún entero, al comprobar su encastada y lineal embestida de primera mano. La falta de actuaciones del novillero de Íscar también quedó evidenciada con la espada y vio cómo le dieron los tres avisos.

Hondo, ensillado y con morillo fue el negro bragado que cerró plaza. Peleó con casta en el caballo ante dos puyados de mérito por parte del picador Rafael Agudo. Más asentado pudo estar Domínguez con este y obró un trasteo con la frámbula dispuesta, pero sin prestar atención a la colocación. A espadas resultó prendido y casi vuelve a escuchar los tres avisos.

Ficha

Plaza de toros de Cuéllar. Tercera de feria. Menos de media entrada. Novillos-toros de Condessa de Sobral, bien presentados y encastados. Destacó el extraordinario quinto por su bravura.
Antonio Catalán ‘Toñete’, silencio y oreja.
Yannis Djemiba ‘El Adoureño’, tres avisos y vuelta al ruedo tras aviso.
Darío Domínguez, tres avisos y silencio tras dos avisos.

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