María, en el centro, junto a su familia y la alcaldesa de Cabezuela. / EL ADELANTADO
María, en el centro, junto a su familia y la alcaldesa de Cabezuela. / EL ADELANTADO
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María Lobo Lobo nació un 8 de septiembre de 1918 en Cabezuela. Hija de Justa y Mariano, cuyo matrimonio fue ‘bendecido’ con otros 14 hijos, pasó su infancia y juventud en Cabezuela, y según ella misma cuenta, fue una época feliz a pesar de las dificultades que supusieron la Guerra Civil y la larga posguerra que acarreó el conflicto.
Marchó a Madrid para intentar estudiar y con gran aprovechamiento obtuvo el título de profesora de corte y confección. Se casó el 4 de junio de 1944 en su localidad natal. Al poco tiempo, el matrimonio se trasladó a Melilla dónde, Fernando, su marido, fue destinado como sargento del ‘Regimiento de Regulares número 5’. En el año 1949 enviudó con dos hijos de cuatro y dos años de edad, Felipe y Fernando. En esta situación decidió volver a la península.
Una enfermedad de su hijo mayor la llevó a dejar a toda su familia y trasladarse a Santander, donde con gran esfuerzo, su trabajo y una exigua pensión, consiguió sacar adelante a su familia, sin otra ayuda que su gran inteligencia, su férrea fuerza de voluntad y el amor a sus hijos.
Setenta años después María Lobo sigue viviendo en Santander, en un tercer piso sin ascensor, que según ella dice, con gran sentido del humor, así se ahorra pagar el gimnasio para mantener una buena forma física. Pertenece al Centro Segoviano de Cantabria donde es querida por todos sus paisanos. De hecho, ha recibido algunos reconocimientos en base a sus grandes cualidades como persona y como segoviana.
Todos los años visita su pueblo, apreciando la calidez de su gente, reforzando sus buenos lazos de amistad, y demostrando su amor al pueblo que la vio nacer y crecer. Su simpatía y bondad mantienen cien años después su apego a su tierra y sus vecinos. La ‘María Santera’ es respetada y querida por todos. Ella quiso celebrar su centenario en Cabezuela el pasado fin de semana. Lo hizo rodeada de sus vecinos, pero sobre todo acompañada de sus hijos, nueras, además de sus cinco nietos y sus nueve bisnietos, junto con el resto de su familia y muchos amigos. El Ayuntamiento de Cabezuela, con la alcaldesa Ana Agudíez, al frente, la entregó una placa conmemorativa y un ramo de flores. Además, los vecinos se unieron a la fiesta en ‘La Panera’, en torno a algunos refrescos, aperitivos, y bailes amenizados por los músicos locales.

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