El caucense galardonado, César Galán, junto a su Garrota de Pastor del año.
El caucense galardonado, César Galán, junto a su Garrota de Pastor del año. / E. A.
Publicidad

La Asociación Amigos de las Cañadas de Segovia entregó el viernes, 1 de febrero, la Garrota de Pastor del año a César Galán, natural de la localidad segoviana de Coca, en reconocimiento a toda una vida dedicada a las ovejas.

Este septuagenario confiesa orgulloso la “gran ilusión” que le hizo recibir un distintivo que le señala como enciclopedia viva de lo que fue y en lo que, desgraciadamente, se está convirtiendo el pastoreo y la trashumancia.

“Yo ya me quité todo (su rebaño) porque los años no pasan en balde” pero Galán participó en el recorrido que hicieron más de 1.600 ovejas en el mes de octubre atravesando su localidad. El pastor caucense argumenta que este oficio “es muy esclavo, está muy mal pagado y, además, los jóvenes no quieren mancharse las manos”. Afirmación que corrobora Fernando Vázquez, de la Asociación Amigos de las Cañadas de Segovia, quien lamenta que, hoy en día, los rebaños “son testimoniales, en la mayoría de los casos, propiedad de los ayuntamientos que los utilizan para limpiar el monte. Segovia está en medio de las grandes vías de trashumancia y por eso nos enteramos pero, muchos optan por meter las ovejas en un camión y en un día se plantan en el Cantábrico”, asevera Vázquez añadiendo la intención de la asociación de continuar en la lucha por la conservación y el mantenimiento de esta tradición segoviana, ‘para que no se pierda por el camino’.