Carlos Núñez amplió la ‘Irmandade’ de amigos ganándose al público

La taquilla del Auditorio Menéndez Pidal de El Espinar puso el cartel de entradas agotadas para el segundo gran concierto navideño, tras el éxito del año pasado con Ara Malikian

La Real Academia Galega y la Fundación Barrié han determinado que la palabra ‘Irmandade’ es la palabra del año 2016. Coincide además con el título del disco y la gira de Carlos Núñez, ‘Irmandade das Estrelas’, con la que celebra los 20 años de gira por todo el mundo difundiendo su música. Durante estos años Carlos ha creado una verdadera hermandad de seguidores. En cada concierto se puede ver al público disfrutar de esta música que parecía dormida en el subconsciente, y que gracias a su labor y a los componentes de su grupo se ha podido rescatar de la memoria más ancestral para volver a vivirla e incorporarse a esa ‘irmandade’ de fans de Carlos Núñez. Si hay quien califica a Carlos como el Jimmy Hendrix de la gaita, el mismo gaitero gallego comentaba en una entrevista que la gaita era la guitarra eléctrica de la Edad Media. En realidad desde el momento en el que Carlos se sube al escenario se convierte en un druida, rodeado de una multitud de público. A semejanza de los robles que acompañaban en la elaboración de la poción mágica, Carlos hace que el público viaje al pasado para ser ingredientes de esa fórmula magistral en forma de música que lleva repartiendo por todos los rincones.

Así, el Auditorio espinariego se transformó en ese bosque encantado lleno de melodías en un concierto largamente esperado. Ya en 1997, mientras que Carlos daba su concierto en Segovia, mencionó que solía ensayar en Cueva Valiente, una de las cimas que rodean la localidad de San Rafael, y manifestó su deseo de tocar en el municipio. Cumplido ese deseo, no solo por su parte, también deseado por muchos vecinos de la población amantes de su música, Carlos ofreció un concierto que será largamente recordado, en el que estuvo acompañado por sus músicos habituales, su hermano Xurxo y Pancho Álvarez, también Jon Pilatzke, canadiense proveniente de The Chieftains, o las recientes incorporaciones de la segoviana Rita San Romualdo con su dulzaina, que entregó al músico un ejemplar del Cancionero de Agapito Marazuela, e Itsaso Elizagoien, con la trikitixa, ambas incorporaciones recientes provenientes de la colaboración en el rodaje en El Espinar de la película de Saura ‘La Jota’. Los gaiteros de San Rafael, Pepe y Chechu, también tuvieron la oportunidad de tocar junto al gallego, así como el grupo Folklore Plaza Castilla.

FuentePedro L. Merino  EL ESPINAR
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