Carlos III encuentra su sitio

Después de doce años de polémica, la escultura realizada por Ramiro Ribas se situará en las cercanías de la Real Fábrica de Cristales

Después de una increíble historia, de casi doce años de duración, la escultura de Carlos III realizada por Ramiro Ribas va a encontrar su sitio. El definitivo. Será colocada, en una fecha todavía no determinada, en la explanada situada al noroeste de la Real Fábrica de Cristales, recuperada recientemente gracias a una ayuda del denominado ‘1,5% Cultural’. En rigor, la instalación de la obra se pretendía enmarcar dentro de los actos conmemorativos del tercer centenario del nacimiento de Carlos III —impulsados por la Real Fábrica de Cristales y la Real Fábrica de Tapices— pero al no haberse finalmente podido llevar a efecto, tendrá lugar “en el primer trimestre” de 2017, de acuerdo a la expresión ayer utilizada por el alcalde del Real Sitio, José Luis Vázquez.

Con la colocación de la estatua se finiquitará un enredo, iniciado en 2005, cuando según la versión mantenida desde entonces por Ribas, el anterior alcalde del Real Sitio, Félix Montes, le encargó al artista una obra de Carlos III, uno de los reyes que mayor impulso dio a la localidad.

El preacuerdo entre el Ayuntamiento y el artista establecía que que escultura formaba parte del plan urbanístico ‘Puerta de la Reina’, correspondiendo al adjudicatario de las obras su financiación. Sin embargo, aunque el posterior pliego de condiciones del concurso fijaba que la empresa debía pagar una escultura de Carlos III firmaba por Ribas, lo cierto es que el plan ‘Puerta de la Reina’ encalló.

Mientras, Ribas había solicitado a Caja Segovia un préstamo bancario “con el fin de costear los gastos de la escultura”. El crédito, por importe de 92.000 euros, le fue concedido, aunque para ello tuvo que poner como aval su vivienda. El tiempo fue pasando, sin que el plan ‘Puerta de la Reina’ avanzara y, por tanto, sin que Ribas pudiera cobrar su obra, que él si ejecutó.

Aunque la familia de Ribas ayudó durante un tiempo al escultor al pago del préstamo mensual —algo más de mil euros—, llegó un momento en el que tal apoyo cesó. “Ya no pueden continuar”, dijo entonces Ribas, comprendiendo a los más cercanos a él. En vista de que debía enfrentarse al temido desahucio, Ribas removió Roma con Santiago para dar a conocer su situación, remitiendo cartas incluso al entonces presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.

Sus solicitudes de auxilio no cayeron en saco roto. El Defensor del Pueblo, en su informe del año 2011, criticó al Ayuntamiento del Real Sitio por haber colocado a Ribas en “una difícil situación económica”. Ya en 2013, una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León condenaba al Ayuntamiento a pagar al artista 154.800 euros por el encargo, una sentencia que Ribas consideró “un milagro”, después de un periplo en el que reconoció “haber pasado las de Caín”.

Pero todavía quedaban un par de capítulos de este monumental lío. El pasado 21 de abril, un camión de la empresa de transportes ‘María Villoslada’ descargó en un almacén municipal la famosa y polémica escultura. No mucho después, Izquierda Unida planteó una votación, por Internet, para conocer dónde preferían los vecinos que se colocara la obra de arte. La opción más secundada, de un total de 346 votos, fue la de vender la obra.

Ayer, Vázquez aseguró que con la próxima colocación de la escultura ecuestre de Carlos III en las inmediaciones de la Real Fábrica de Cristales “se da cumplimiento al compromiso de buscar un emplazamiento para la obra”. El regidor aseguró que la explanada situada al noroeste de la Real Fábrica de Cristales “nos pareció bien a todos” los miembros de la corporación.

En cualquier caso, el enfrentamiento entre el Ayuntamiento y Ribas persiste. Vázquez aseguró ayer que el artista “ha engañado” a la comunidad que le dio hospitalidad. “Se ha portado de una forma desleal, como un mal vecino”, agregó el alcalde. La polémica, pues, continuará, aunque la escultura ecuestre de Carlos III haya encontrado, al parecer de una vez por todas, su sitio.

FuenteGuillermo Herrero 
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