Cabezuela recupera la potabilidad del agua después de cinco meses

La contaminación por exceso de nitratos obligaba a abastecerse con botellas hasta que han finalizado las obras de un nuevo sondeo de mayor profundidad que el anterior

348

Los vecinos de Cabezuela ya pueden consumir agua de grifo después de cinco meses tiendo que que abastecerse con agua embotellada suministrada por el Ayuntamiento semanalmente. De este modo se pone fin a un episodio que arrancó el pasado mes de agosto, cuando se detectaron altos niveles de arsénico en la red municipal.

Este lunes día 28 la alcaldesa del municipio, Ana María Agudíez Calvo (PSOE), informaba mediante un bando de que el agua doméstica era ya potable y por tanto se anulaba el suministro con botellas.

Para solucionar este problema se ha ejecutado un nuevo sondeo en una zona próxima al depósito de La Vega, junto al anterior sondeo, que quedó inutilizado al hundirse la bomba de extracción. Esta avería dejó varias horas sin agua al pueblo. Obligó a tomar el agua de otro sondeo auxiliar que ya existía en el municipio, a unos cien metros del primero. Pero las analíticas periódicas que se realizan en el agua de grifo arrojaron altos niveles de nitratos y, por tanto, se consideraron no potables para el consumo humano. En principio los altos niveles de arsénico se atribuyen a la filtración de abonos, que llegan a las aguas subterráneas menos profundas.

Para llevar a cabo el nuevo sondeo e instalar una bomba que impulsa el agua desde una profundidad de unos 230 metros ha habido que desembolsar unos 65.000 euros. A ello hay que añadir 15.000 euros adicionales que aproximadamente ha supuesto la compra del agua embotellada.

De momento el coste ha sido asumido por el Ayuntamiento, aunque la alcaldesa y procuradora en Cortes espera recibir alguna ayuda desde la Junta de Castilla y León.
Cabezuela no había sufrido hasta ahora incidencias con la calidad del agua doméstica, aunque sí arrastra un problema en su red de distribución, con fugas y la existencia de tuberías anticuadas.

Pero el pasado verano, precisamente en agosto, cuando más población acumula el pueblo, fue necesario prohibir el consumo de agua de grifo por la aparición de nitratos. Desde entonces, durante cinco meses los vecinos se han abastecido con agua embotellada. Al principio el Ayuntamiento suministraba a los vecinos el agua gratuitamente con garrafas retornables de 20 litros. Luego se pasó a botellas de litro y medio. Y posteriormente de nuevo con bidones de ocho litros a los que se puso un precio casi simbólico de 30 céntimos la unidad.

El agua se ha estado repartiendo semalmente por los empleados municipales, y en algunas ocasiones ayudados por la propia alcaldesa, quien ha agradecido a los vecinos su “comprensión con las incomodidades generadas en este tiempo”. También ha querido agradecer a la Delegación Territorial de Medio Ambiente de la Junta, al Servicio de Minas, y a la CHD, la agilidad en la tramitación del expediente para poder realizar el nuevo sondeo. “Los permisos han sido rápidos y es algo que valoramos enormemente”, explicó Ana Agudíez, quien recordó que para acometer estos sondeos han sido precisos estudios hidrogeológicos previos.