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Claustro de profesores del CEIP San Gil con sus bigotes por la causa Movember. / c.n.
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Algo pasa en el CEIP San Gil de Cuéllar cuando llega noviembre desde hace unos años. Los profesores, dejan crecer su bigote; las profesoras, lo llevan en camisetas y sudaderas -hasta en los calcetines-; los niños, los hacen de cartulina y todas las familias ya saben de qué se trata. Es Movember, el movimiento mundial que busca promover la salud masculina tanto a nivel físico como psicológico. El bigote es el símbolo para exteriorizar ese cuidado por dentro y por fuera.

Que el colegio San Gil implica a todas las familias en cada actividad es algo que saben muy bien desde la AMPA, el claustro y la villa de Cuéllar, pero con Movember hay un impulso especial. Cuenta Noa Ladrón, la directora y encargada de motivar a todos, que aunque el movimiento empezó en 2006 en Australia, hay colectivos muy cercanos, como el de los Butcher Brother’s de Valladolid, al que ella pertenece, fundado por un vallisoletano que perdió a su padre por cáncer de próstata. El movimiento consiguió más de 9.000 euros con actividades de Valladolid el año pasado, y otros colectivos adscritos, como el CEIP San Gil, han logrado casi 400 euros este curso.

En el colegio se centran en la parte de prevención; explican de manera didáctica y fácil en qué consiste esto del bigote, y los niños, a su vez, lo trasladan a sus casas con acciones. Saben que hay que hacer deporte, cuidarse, concienciarse de lo importante que es la salud en los niños y en las niñas. “Es otra manera de potenciar que los papás y los abuelos se cuiden”, comenta Noa.

Los Butcher Brother’s comenzaron en 2014 y siguieron creciendo, para sumar una parte educativa en 2015. Ahí entró, con fuerza, el CEIP San Gil, pionero, y se unieron más y más, de Valladolid y Segovia. Y están abiertos a que se unan todos los centros que quieran, porque cuentan con un dosier de actividades para explicar en qué consiste esto y lo mucho que se implican los niños y profesores de todas las áreas. Sus actividades e iniciativas son muy variadas y abarcan prácticamente todo el plan educativo; desde la Educación Plástica y Visual, hasta la Literatura. Todo se puede relacionar, hasta las emociones, con propuestas como la de “Si fuera un bigote, ¿cómo sería?”, o la búsqueda de personajes bigotudos que han hecho historia. Hacen vídeos, textos, canciones y todo lo que se pueda orientar a aprender a cuidarse de una manera divertida y con los bigotes por bandera. De hecho, así lo cuenta Noa: “Les cala tanto que los niños ven bigotes en cualquier sitio, ¡le ponen bigote a todo!”. La directora habla de la parte más “fea”, la del cáncer, que por desgracia está en casi todas las familias. “No se les habla del cáncer así, sino que les dejamos la semilla de que hay que cuidarse, hacer ejercicio, alimentarse de manera correcta, que es muy importante ir al médico y hacerse revisiones; puede que no tengan el concepto exacto del cáncer, pero saben que Movember es bigote y cuidarse en todos los aspectos”, señala. Noa asegura que asimilan Movember y es curioso cómo los niños regalan bigotes hasta a los abuelos, y ellos mismos lo explican para que en su familia lo lleven a cabo.

A mediados de noviembre, la entrada del colegio se convirtió en un mercado de bigotes, con productos de todo tipo: chapas, pulseras, calcetines y otros regalos con bigote se vendieron con la colaboración de la AMPA, de manera que todo el centro y la comunidad educativa se envuelve con Movember.

mucho movimiento Los Butcher Brother’s, gracias a todas las iniciativas llevadas a cabo en Valladolid y en colegios como el de San Gil, quedaron terceros en aportaciones a Movember España, algo que les ha impulsado a continuar. Cada profesor que se va de este colegio local, se va con el proyecto interiorizado, y lo promueve en su nuevo centro. Movember se extiende en todas las áreas, y en un futuro se intentará sacar más a la calle, a Cuéllar, pero la concienciación ya está haciendo poso y se queda en las familias.
Los profesores mantienen su bigote hasta hoy, fin de noviembre, cuidado y como símbolo de este proyecto tan ameno y profundo. Aunque solo sea un bigote, tiene mucho significado. Con toda la ilusión, donarán lo recaudado -aún por contabilizar al completo-, satisfechos de “atusarse los bigotes”.