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El alcalde de Ortigosa, Juan Carlos Cabrejas, y el delegado de la Junta, Javier López-Escobar, ayer en el yacimiento. / E. A.
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El delegado territorial, Javier López-Escobar, en compañía del alcalde de Ortigosa del Monte, Juan Carlos Cabrejas, visitó yer el yacimiento ‘El Berrocal’, con motivo del inicio de los primeros trabajos que van a desarrollarse en este enclave catalogado como ‘lugar arqueológico’ en el inventario provincial. ‘El Berrocal’ constituye el principal punto de abastecimiento de piedra para la construcción del Acueducto de Segovia y su estudio es clave para conocer el territorio en torno a la ciudad de Segovia en época romana.

La intervención que se plantea en el yacimiento forma parte de un proyecto más amplio que incluye otras actuaciones encaminadas no solo al estudio e investigación del lugar sino también a su difusión y protección. La iniciativa parte del Ayuntamiento de Ortigosa del Monte y cuenta con la colaboración de la Consejería de Cultura y Turismo de Castilla y León.

Los arqueólogos Clara Martín y José Miguel Labrador y el doctor en Historia Santiago Martínez dirigen el proyecto que, en 2018, contempla la prospección arqueológica intensiva y extensiva del territorio, financiada por el Ayuntamiento de Ortigosa del Monte con 15.000 euros; y la excavación arqueológica en el yacimiento ‘El Berrocal’, en concreto en el área donde se encuentran los restos del edificio de ‘Peña Campanario’ y en la vía de salida hacia Segovia, con un presupuesto de 5.082 euros, financiados por la Junta de Castilla y León.

Los trabajos de excavación acaban de comenzar y se plantean dos sondeos: el que se lleva a cabo en el extremo sur de la zona conocida como ‘Peña Campanario’ pretende comprobar si los restos que allí se localizan corresponden realmente a un edificio y determinar su cronología y funcionalidad. Se encuentra en una zona central, próxima al camino actual que atraviesa al yacimiento, y en su entorno se observan acopios de material de descarte de la cantera y marcas del crecimiento diferencial de la vegetación que podrían indicar la presencia de estructuras murarias.

La zona seleccionada para la colocación del segundo sondeo se corresponde con un punto en el que es visible un antiguo camino, parcialmente cubierto por vegetación, pero en el que se ven huellas de rodadas en el sustrato geológico. Esta vía, situada en el extremo noreste del yacimiento, parece conducir hacia la localidad de Madrona de forma paralela al Río Milanillos. Se pretende determinar si se trataba de una de las posibles vías de salida de la cantera hacia la ciudad de Segovia y si se trataba también de un camino de circulación interna de la explotación a cielo abierto.

Más de 250 hectáreas

El yacimiento arqueológico de ‘El Berrocal’ se localiza al oeste de la localidad. Ocupa terrenos de este municipio y una pequeña parte de Otero de Herreros. Tiene una superficie aproximada de 250 hectáreas.

Es una superficie ondulada, en la que el paisaje predominante es el piedemonte con bosque de encina y roble. En la zona abundan grandes bolos graníticos y lanchares de la misma roca. Son muy numerosos los restos visibles que denotan la explotación de estos materiales como cantera al aire libre.

El principal análisis desarrollado de toda el área hasta la fecha es el estudio geológico realizado por Luis Martín de Frutos que concluye que la selección y explotación por parte de los romanos de ‘El Berrocal’ de Ortigosa conduce a conclusiones históricas relacionadas con la duración de las obras del Acueducto y evolución de la ciudad de Segovia. Una gran explotación como roca industrial y ornamental de estos granitos así como los restos de cantería abandonada encontrados en la ‘Peña del Hombre’ y las explotaciones de minería metálica existentes en ‘El Cerro de El Caloco’, Otero, Ortigosa y Revenga indican que la colonización romana siguió un plan determinado y muy ordenado comenzando por una prospección de todos los recursos naturales cercanos para abastecer a la ciudad (minería, rocas de construcción e hidrológicas).

Las huellas que se conservan en los bloques graníticos indican que la extracción comenzaba con la apertura de ranuras, mediante cinceles de hierro, en las que se introducían estacas o cuñas de hierro y madera. Posteriormente se humedecían y, con el aumento de volumen, provocaban la fractura por los puntos escogidos para poder compartimentar la piedra en bloques con caras planas. Por último, estos bloques eran tallados con las dimensiones y acabado necesario en cada caso.

Entre los restos de cantería destacan los abandonos de piedra ya tallada y labrada, con formas y medidas determinadas indudablemente seleccionadas para un fin concreto pero que finalmente fueron abandonadas en el lugar de su extracción. Se pueden encontrar sillares, cornisas y pilonas. Además de la explotación de los granitos, en el extremo noroeste del yacimiento se encuentra un antiguo pozo minero destinado a la explotación del cobre. Estas labores mineras estarían asociadas al yacimiento próximo de ‘Los Almadenes’ de Otero de Herreros.

En el interior de la cantera, se observan varios caminos relacionados con el tránsito interno. Al noreste del enclave, parte un camino que puede corresponder con la salida de la explotación hacia Madrona, punto en el que se uniría con la calzada denominada Camino Hondo, que conduce hacia Segovia atravesando el valle del arroyo Tejadilla.