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El decano de los alcaldes de España, Ricardo Díez, lleva 55 años al frente del Ayuntamiento de Castillejo de Mesleón. /E. A.
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Personas con una trayectoria de 55 años ininterrumpidos al frente de un ayuntamiento, sin importarle horas, sin obtener rédito económico; estando pendiente de sus vecinos y del interés de su pueblo y caracterizado por una impresionante bonhomía que apenas le ha granjeado enemigos, son difíciles de encontrar. Son las ‘rara avis’ de la política, que en tiempo de descrédito se reivindican por sí mismos y merece la pena ser reconocidos.

En la provincia de Segovia hay un claro exponente: Ricardo Díez. El alcalde de Castillejo de Mesleón desde 1963, diputado provincial durante doce años, ha sido nombrado Hijo Predilecto de la Diputación Provincial porque, entre otros motivos, representa como ningún otro cargo de la política la vocación de servicio y encarna como nadie, por su trayectoria, el compromiso de servicio público con sus vecinos, con su comarca y con sus paisanos segovianos.

“El propio presidente de la Diputación, Francisco Vázquez, me dio la noticia, que me produce mucha satisfacción”, aclara Ricardo Díez. Se ha contado casi todo de él, pero sigue estando dispuesto a conversar, a atender, a seguir siendo una referencia institucional en la provincia. De tan larga trayectoria en la política Ricardo Díez se siente “muy contento, porque he conseguido muchas cosas; muchas más de la que pensaba. De las últimas, lograr la construcción de un nuevo ayuntamiento y ampliar el casco urbano para poder edificar viviendas que permitan a la gente tener sitio donde vivir en el pueblo”.

Ricardo Díez es consciente de que el caballo de batalla de las zonas rurales es la despoblación y frente a ella sugiere: “En los pueblos tiene que haber actividad, la que sea para que la gente tenga puestos de trabajo y pueda vivir en el pueblo… si no hay trabajo se van”.

Acción comunitaria

En estos días a Ricardo Díez se le pide que repase su vida política, y mantiene siempre presente la gran transformación que ha vivido su pueblo. El que hace cuatro décadas era un lugar sin apenas calles urbanizadas ni agua corriente ha quedado en un recuerdo que guarda para que se sepa apreciar el cambio y la evolución.

De esta etapa defiende los trabajos que se llevaban a cabo mediante acción comunitaria, es decir, entre todos los vecinos, que aportaban desinteresadamente su mano de obra para que las infraestructuras necesarias se materializaran lo antes posible. “Yo convencía a los vecinos de que arrimaran el hombro, dando ejemplo yo el primero, y con ello se consiguieron cosas importantes”.

A sus 87 años Ricardo Díez es un alcalde del pueblo, cercano y entregado. En sus más de cinco décadas al frente del cargo son muy pocos los que pueden testimoniar un bagaje político como el suyo, desarrollado en el ámbito rural y provincial. Eso no le impide seguir y estar al tanto de la actualidad. Frente a las voces que han clamado y claman por la desaparición de las diputaciones sale al paso: “Quienes dicen esas cosas están equivocados porque no las conocen, no saben el papel que prestan. Para mí la Diputación es la madre de todos los ayuntamientos. Gracias a la Diputación se han ido haciendo obras en los pueblos constantemente y eso ha mejorado sus condiciones”.

Cree que la receta para que un pueblo prospere es que haya entendimiento en la corporación: “Es importante llevarse bien; yo cuando fui diputado una legislatura por el PDP trabajé mucho con el presidente Javier Reguera, que era socialista. Si en los pueblos la corporación se lleva bien, los pueblos funcionan y los que se llevan mal entre la corporación no funcionan. La base es llevarse bien, en los ayuntamientos y en la Diputación. Es igual que una familia, si te llevas bien no hay problemas y va la cosa para adelante”.

A Ricardo Díez le gustaría que le recordaran como un alcalde que llegó a la Alcaldía del pueblo y lo transformó, y a los que se inician en la política local, los anima porque para él “lo más grande que puede haber, lo más grande que a uno le puede pasar, es ser alcalde de su pueblo”.

El decano de los alcaldes de España recibirá el título de Hijo Predilecto de la Provincia en un solemne acto que se celebrará en el Teatro Juan Bravo el próximo día 8 de junio a partir de las ocho de la tarde.