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Hasta nueve cosechadoras antiguas trabajaron conjuntamente para segar una finca de trigo el pasado domingo, en la VIII edición de la Agroclásica de Bercimuel. Pero también hubo tractores, engavilladoras, trilladoras… y otros muchos aperos de labranza estuvieron expuestos, así como turismos históricos.

De la mano de la Asociación Española de la Maquinaria Agrícola, y organizada por Carlos Sanz, uno de sus socios, Bercimuel se convirtió un año más en un museo vivo agrícola. Diversa maquinaria agraria clásica en perfecto estado de funcionamiento atrajo a numerosos visitantes para contemplar los viejos cacharros que supusieron la ‘revolución verde’ del campo español.

Además este año la cita tuvo un carácter solidario, dado que el trigo recogido se entregó a la ONG Fundación Luzón para la investigación de la enfermedad ELA, que pondrán a la venta pequeños sacos con estas semillas y con los que elaborarán productos terapéuticos.

También hubo una comida de hermandad en la que se dieron cita vecinos y visitantes.