ADISIL
Los integrantes de ADISIL pintando vidrio en una de las mesas de trabajo del taller en la Casa de la Cultura. / LORENA SANZ
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La Asociación de Discapacitados del Real Sitio (ADISIL) ha arrancado un nuevo curso con novedades en cuanto a sus proyectos. Y es que este año, además de restaurar muebles, realizar distintos objetos con madera y sus trabajos en vidrios, están realizando unas lámparas de madera y vidrio muy originales que se pueden convertir en el regalo perfecto para tener un detallo o para las navidades. “Utilizamos cajas de botellas de vino y las pintamos y le colocamos vidrio”, explica la directora del taller de ADISIL, Ana Díaz, quien se muestra orgullosa de los resultados. “Tenemos que darle al coco para vender y conseguir recursos”, explica.

Ubicados en la Casa de la Cultura de La Granja, jóvenes con todo tipo de capacidades distintas, —desde autismo a síndrome de down pasando por otras físicas y psíquicas— trabajan en vidrio plano para realizar platos, fuentes e incluso bisutería. “Se trata de que todo el proceso lo hagan los chicos”, explica Díaz, quien detalla que “compramos el vidrio transparente y lo cortamos dependiendo de lo que queramos hacer y luego lo pintan con esmaltes y así también se fomenta la creatividad —al pintar cada uno lo que le apetece— y, con los colores, también se trabajan las emociones y su estado anímico”.
“Una vez que los colores están secos, llevamos los vidrios al horno —a 800 grados— con unos moldes para darles forma”, detalla la directora del taller.

Venta y encargos

Por otro lado, también utilizan vidrios de colores que cortan y funden para realizar las piezas de bisutería. Todos estos objetos, además de comprarse en el taller, se vende también en la oficina de Turismo del municipio y en la galería de arte ZACA. Además, también realizan trofeos y regalos para asociaciones o el propio Ayuntamiento, pero esas se fabrican por encargo.

Por otro lado, también hacen talleres en los colegios, donde insisten en olvidarse de la palabra ‘discapacidad’ —que también pretenden quitar del nombre de su asociación— y sustituirla por ‘capacidades diferentes’.

“La palabra discapacidad tiene que desaparecer, de lo que tenemos que hablar son de tiempos diferentes de aprendizaje”, insiste Ana Díaz, al tiempo que explica que “lo que queremos mostrar es que todos somos diferentes y llevamos 18 años trabajando para romper esa barrera”.

La presidenta de ADISIL entona el mea culpa desde las propias asociaciones que dice que son las primeras que discriminan. “Hay asociaciones de enfermedad mental, intelectual… Seguimos haciendo guetos y tenemos que romper con eso porque todos tenemos capacidades diferentes”.

Dando ejemplo

Y habla desde el ejemplo porque en ADISIL todos hacen exactamente lo mismo, aunque en direntes tiempos. “Se trata de mostrar eso y, además, a ellos les sube su autoestima. No hay gente más torpe ni más lista. Hay que trabajar, todo en la vida se consigue con esfuerzo y con tiempo”, asegura Díaz.

Pero no todo es trabajo en ADISIL. También tienen tiempo para el deporte y el ocio.
Los integrantes de la asociación vienen de distintos puntos de la provincia —de Nava, de Cuéllar, de Santamaría…— y pasan allí la mañana. Algunos días a la semana van a la piscina climatizada, otros a yoga, a la escuela escuela de adultos y, una vez al año, se van de viaje por ejemplo, este año, fueron a las islas Canarias.

Por otro lado están ultimando una casa respiro para que sus familiares puedan irse unos días de descanso despreocupados por saber que estarán en manos cualificadas. Y también para que ellos desarrollen sus habilidades sociales, hagan la compra, cocinen, limpien y sean independientes.