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Los nidos destruidos se encontraban en un inmueble del centro de la localidad de Cantimpalos. / guardia civil
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El equipo del Seprona de la Guardia Civil de Segovia ha abierto una investigación por la destrucción de más de 90 nidos que se encontraban en un edificio de la localidad de Cantimpalos, cuando estaban ocupados con pollos a punto de emprender el vuelo.

Según los datos que han sido remitidos al Juzgado correspondiente, hay dos personas como presuntas responsables, a las que se les atribuye ser autoras de un delito contra la protección de la flora, fauna y animales domésticos, por la destrucción de 92 nidos de avión común (Delinchon urbicum), una especie que se encuentra amparada con distintas figuras de protección ambiental.

Los nidos se encontraban en la fachada del edificio, del que se eliminaron, y con lo que se causó la pérdida de 101 pollos emplumados, según la información difundida por la Comandancia de la Guardia Civil en su cuenta de Twiter.

Los hechos ocurrieron en el mes de julio del año pasado, aunque las investigaciones siguen abiertas y se están tramitando en el Juzgado, donde continúan las diligencias.
Los autores del posible delito son dos personas adultas, que se habrían encargado de la “limpieza” del edificio, en el que cada verano estas aves migradoras instalan sus nidos, que elaboran a base de barro. De hecho, en muchos municipios de la provincia a estas aves se las conoce como ‘barreros’.

Se trata de una especie de ave migratoria de la familia de las golondrinas que cría en la Eurasia templada y el norte de África, y que pasa el invierno en el África subsahariana y Asia tropical. En la península ibérica pasa el verano, donde cría y se alimenta de insectos que captura al vuelo, motivo por el que migra a climas donde haya abundancia de insectos voladores. Tiene las partes superiores del cuerpo y la cabeza negras, con el obispillo y las partes inferiores del cuerpo blancos. Se encuentra tanto en el campo como en los lugares habitados por los humanos.

Sus nidos son habituales bajo los balcones, alféizares o cornisas, con forma de cuenco cerrado con un solo agujero. El hecho de que estén formados con barro que van trasladando en el pequeño pico los progenitores, y pegándolo poco a poco, los hace muy vulnerables y frágiles. Es habitual que formen colonias de modo que se unen unos nidos con otros, y resultan muy visibles en los pueblos segovianos. Las organizaciones ecologistas recomiendan que, para evitar la suciedad que puedan producir los excrementos de estas aves tras la formación de los nidos, se coloquen tablillas debajo que puedan ser luego retiradas.