Mariola Escudero, Sonia Martín, María José Tapia y Pilar Ares en la charla dirigida por la periodista Carlota Muro./c. núñez
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La sala cultural Alfonsa de la Torre, lugar en honor a una poetisa y mujer adelantada a su tiempo, espacio muy acorde a la jornada del 8M, acogió el viernes el acto ‘80 minutos con mujeres’.

Cuatro fueron las protagonistas de una tarde en la que se puso de manifiesto cuáles son las necesidades, inquietudes y dificultades de la vida diaria como mujeres, madres, trabajadoras y emprendedoras. María José Tapia, directora comercial y de comunicación de Naturpellet, comentó cómo ha sido su experiencia al llevar a la vez el impulso de su empresa familiar y el nacimiento de sus hijas. Aseguró que su conciliación es “desdoblarse”, y que el reparto de tareas en su hogar es fundamental, y “así es como debe ser”. Una empresa familiar exige mucho, como explicó, y genera una adicción que tiene que compaginarse con los hijos, con las dificultades que eso supone, pero que se sobrelleva y “es muy gratificante”, como indicó. Le siguió el testimonio de Pilar Ares de Blas, presidenta de AIDESCOM madrileña y afincada en Santa María la Real de Nieva, su lugar, como así describió. Ella es teniente de alcalde y comentó su historia de madre y trabajadora, y lo que puso sobre la mesa fue el tema de la despoblación, la capacidad de hacer vida en los pueblos.

La concejal Sonia Martín también se sumó a la charla como ponente para contar su experiencia como empresaria antes que como concejal, y como madre también. Por último, Mariola Escudero protagonizó el testimonio quizá más impactante. El madre de Carlos, “un niño con capacidades diferentes”; Carlos es uno de los 5 varones diagnosticados con Síndrome de Rett en España, y para mayor dificultad, es el mayor de todos. La suya ha sido una lucha constante en busca de tratamientos, medios y apoyada incondicionalmente por su marido y su familia. Arraigada totalmente a Cuéllar a pesar de no residir en la villa, Mariola expresó la importancia de realizarse en su trabajo en la hostelería. “Necesito trabajar y demostrarme que tengo más vida aparte de las necesidades de mi hijo”, señaló.

Las cuatro experiencias hablaron de la unión absoluta con el territorio, los apoyos familiares y las capacidades de las mujeres como ellas, que son muchas. Para concluir el acto, tuvo lugar un cóctel de mujeres hosteleras en el que todas intercambiaron experiencias en un ambiente muy apropiado para un día como el 8M.