Numerosos vecinos quisieron acompañar a Raúl en su despedida en el centro cultural. / L.M.
Numerosos vecinos quisieron acompañar a Raúl en su despedida en el centro cultural. / L.M.
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Cantimpalos ha despedido a su médico de familia Raúl Fernández Lambea, después de 31 años de dedicación plena a sus pacientes, con una vida entregada a los demás. El Ayuntamiento organizó un homenaje a Raúl, con motivo de su jubilación, para agradecerle su labor y su atención durante toda su vida laboral. La alcaldesa Inés Escudero elogió a la persona y al profesional, por su “amplia y brillante trayectoria” como médico de familia en Cantimpalos “y por la gran labor que ha desarrollado a lo largo de estos 31 años”.

Durante el acto celebrado en el salón cultural, se le hizo entrega de una placa con el escudo de Cantimpalos, en la que se podía leer: “El Ayuntamiento de Cantimpalos, al médico Don Raúl Fernández Lambea, en reconocimiento por sus 31 años de dedicación a los vecinos de Cantimpalos. Noviembre 1987-Febrero 2019”.

El protagonista tomó la palabra ante los que han sido sus pacientes y ahora son sus amigos, que llenaron el salón cultural para despedir a su médico. Raúl manifestó sentirse muy emocionado y agradecido al Consistorio, a su alcaldesa, y a las más de 200 personas que le acompañaron en su despedida. También agradeció su apoyo, cariño y amistad a toda su familia, a su mujer, a sus hijos, a su querida nieta Marina, hermanos…, a sus insustituibles amigas Marina y Mirian, a su gran amigo Luis Marfagón, Eva, Residencia Los Sauces, Vicky (del centro de Carbonero), a su consuegro Bernardo de Riva…

“Ha sido un verdadero placer convivir con vosotros, conocer y tratar vuestros problemas. Siempre estaréis en mi corazón y en mi mente. Me siento muy orgulloso de haber trabajado en Cantimpalos”, manifestó emocionado.

También habló su compañera Marina de la Infanta, que no quiso perderse la despedida a Raúl. “Yo como vosotros, estoy de duelo. Vosotros porque despedís a quien ha sido vuestro médico de cabecera durante 31 años, y yo porque pierdo a un compañero. Uno de los motivos por venirme a Cantimpalos fue compartir con él el día a día profesional, porque es trabajador, generoso, meticuloso, esforzado, perfeccionista… Y para caminar es mejor ir acompañado de alguien a quien admirar y de quien aprender. Y no me equivoqué. Además, de un excelente compañero, habéis tenido un médico bueno y eso es impagable. Gracias Raúl por este tiempo compartido”. Y otra de sus compañeras, Mirian, tuvo asimismo palabras de agradecimiento hacia Raúl, al que definió como “nuestro guía, una persona incansable y con un trato muy cercano y humano”, “con el que hemos disfrutado de nuestro trabajo”.

Víctor Postigo cerró el emotivo acto con unas jotas castellanas cantadas a capela, en torno a un vino español que congregó a numerosos vecinos.